Capítulo 1

Texto y documentación gráfica: Marta Dujovne y Francisco Reyes Palma

Ilustración: Guillermo Camargo

Fotografía: Flor Garduño / Jesús Sánchez Uribe.

Imagen de un indígena con su manto indígena pero el  resto de la vestimenta española

Cuando los españoles conquistaron México impusieron a los antiguos habitantes su lengua, su religión, su modo de organizar la vida y hasta su modo de vestirse.
Este noble indígena, nieto del emperador Moctezuma,
conserva el manto indígena pero el resto de sus ropas son españolas.
Junto a él vemos símbolos guerreros españoles como el yelmo e indígenas como el escudo y la macana.

 

Imagen de un mapa que indica la nueva distribución entre el pueblo indígena y el español

La Conquista dejó en ruinas a Tenochtitlan, capital del imperio azteca.
Los españoles decidieron construir su ciudad en el mismo lugar, en medio del lago, sobre los restos de la ciudad indígena.


La ciudad española fue, en un comienzo, pequeña.
En el mapa, dibujado en esa época, podemos ver que alrededor de ella se mantenían muchos aspectos de la vida antigua:
los indígenas utilizaban las mismas canoas, pescaban y cazaban patos en el lago como antaño.

Imagen de la Plaza Mayor

La parte principal de la nueva ciudad era la Plaza Mayor,
construída en el mismo lugar donde había estado el centro ceremonial azteca.
La plaza era muy espaciosa.
Al frente vemos la primera catedral, que fue una iglesia pequeña, pero a su lado ya están las excavaciones para construir una catedral grande y suntuosa.
A la izquierda se ven los portales del mercado. A la derecha el Ayuntamiento o Palacio de Gobierno, donde vivía el virrey, representante del rey de España.
En el mismo edificio funcionaba la Audiencia, que vigilaba el cumplimiento de las leyes.
Los otros edificios son casas de los conquistadores, que quisieron repetir las construcciones y las formas de vida que habían conocido en España.
Por el canal o acequia se traían las legumbres desde las chinampas de los alrededores.


Imagen de una casa española
Las primeras casas de los conquistadores parecían fortalezas.
Además de las habitaciones de la familia y los criados, tenían espacio para guardar abundantes provisiones y amplios patios para los animales.
La mayor parte de la servidumbre era indígena,
pero muy pronto hubo también esclavos negros traídos desde las islas del Caribe.

Imagen de los indígenas en las nuevas técnicas de construcción

La mayoría de las técnicas de construcción que se usaron en la nueva ciudad fueron europeas.
La antigua tradición de labrar la piedra que habían desarrollado los pueblos indígenas se aplicó en nuevos diseños.
El trabajo fue tan duro que muchos indígenas murieron aplastados por las vigas o por los restos de antiguos edificios que debían derrumbar o quizá extenuados por el esfuerzo de transportar los materiales.

Imagen de indígenas construyendo una casa

Los españoles no se conformaron con la caída del imperio azteca.
Apenas tomada su capital avanzaron hacia nuevas tierras, extendiendo cada vez más su dominio.
Muchos pueblos lucharon contra ellos, como vemos en este dibujo indígena.
También vemos un fraile bautizando a un niño: los frailes avanzaban con los soldados españoles y se dedicaban a enseñar el catolicismo a la población.

Imagen de un fraile bautizando a un niño

 

Los pueblos indígenas no formaban una sola nación y a menudo tenían conflictos entre ellos.
Por eso no existió un frente unido ante el avance español, y los pueblos que resistieron fueron rápidamente derrotados.

 

 


Otros recibieron amistosamente a los extranjeros.

 
Imagen de pueblos indígenas con los españoles
   
Imagen de un fraile castigando a un indígena

Imagen de un fraile observando a un grupo de indígenas

 

Los frailes, escuchando atentamente, lograron aprender las lenguas indígenas para poder enseñar el catolicismo a los indígenas en su propio idioma.
Imagen de un catecismo

También hicieron catecismos, como éste, dibujados según la costumbre de la escritura indígena.

Imagen de un patio donde los frailes encabezaban diferentes actividades como el bautismo, el casamiento y enseñaban la doctrina cristiana

Las primeras iglesias construidas en la Nueva España tuvieron atrios enormes, llamados patios, que eran el centro de la actividad de los frailes.
Allí enseñaban la doctrina cristiana, bautizaban y casaban en masa a los indígenas.

La capilla abierta servía para poner un altar y decir misa ante las multitudes.
Las procesiones se detenían a orar en las capillas que estaban en las esquinas del atrio, y que se llamaban posas.
Para enseñar el catolicismo, los frailes organizaban representaciones teatrales en lengua indígena y se mantuvo la costumbre de danzar en honor a los dioses, pero ahora en honor al dios de los cristianos.

Los frailes permitieron el uso del teponaztli, el huéhuetl y la chirimía, y enseñaron a los indígenas a usar nuevos instrumentos de viento.
Desde entonces las bandas suelen acompañar las festividades religiosas.

Imagen de un esclavo negro al que se le aplicó un castigo

 

Los indígenas dibujaban aquello de lo que querían guardar memoria.
La mayoría de sus libros pintados, que ahora llamamos códices, fueron quemados por los españoles quienes pensaban horrorizados que servían para mantener las religiones antiguas.

 
Algunos se conservan, y también existen códices indígenas realizados después de la Conquista, que combinan la escritura europea con su antiguo sistema de dibujos.
De ellos hemos tomado la mayoría de las ilustraciones.

Aquí un indígena nos relata cómo se castigó a unos esclavos negros que se habían sublevado.