El manatí

Título de la colección


En las costas de clima cálido, en ríos y lagunas de agua tibia, abundan las plantas y animales.

Hay peces, tortugas, cocodrilos y muchas aves que anidan en las orillas.


En esta imagen se ve una laguna de un lugar de clima cálido. Está llena de vegetación. Hay peces, tortugas, cocodrilos, aves.

En esas aguas rodeadas de vegetación y protegidas del viento vive el manatí, un animal marino que habita las costas desde hace miles de años.


En esta imagen vemos un manatí. Pertenece a la familia de los sirénidos. Es un mamífero marino muy grande y pesado, parecido a los lobos marinos.

El manatí es de la familia de los sirénidos, mamíferos marinos que ya casi se han acabado. Los únicos que aún quedan son los manatíes y los dugongos.


En esta imagen se ven dos manatíes. A este animal le gusta vivir en las lagunas de agua tibia.

El nombre de sirénidos tiene que ver con la leyenda de las sirenas que, según cuentan, eran hermosas mujeres con cola de pescado que vivían en el mar.


En esta imagen vemos a lo que conocemos como una sirena. A este grupo se les llamó sirénidos porque así se les llamaba a las hembras de los manatíes, ya que en época de crianza sus glándulas mamarias están muy grandes, como los senos de las mujeres.

En realidad los marineros llamaban sirenas a las hembras de los manatíes y dugongos, que en época de crianza tienen tetas grandes y redondas, como los pechos de una mujer.


En esta imagen vemos un par de manatíes. Su cuerpo es largo y redondeado tiene aletas cortas y gruesas y bigotes en el hocico.

Pero el manatí está muy lejos de ser una sirena; más bien parece un gigantesco gusano. Su cuerpo largo y redondeado se adelgaza hacia la cola, que es fuerte como un poderoso remo. Tiene aletas cortas y gruesas, además de bigotes en el hocico.


Aquí se ve un manatí de perfil. El manatí tiene la piel arrugada y es gris. A veces suelen verse de color café esto es porque se les pegan algas acuáticas en el cuerpo.

Toda su piel es gruesa, arrugada y de color gris, aunque es común verlos de color café cuando se les pegan algas acuáticas al cuerpo.

Cuando es adulto, puede medir hasta cuatro metros y pesar tanto como una vaca.


En esta imagen se ve la cara da un manatí adulto. Este animal puede llegar a mediir hasta cuatro metros y pesar como una vaca. De hecho muchos lo conocen como vaca marina.

Su aspecto es dócil. Parece sonreír con su gran hocico chato, que como ves, es parecido al de una vaca, por eso en algunos lugares le llaman vaca marina.

Aunque no puede respirar en el agua, se queda sumergido sin moverse durante mucho rato, ya que en la nariz tiene unos taponcitos que se cierran para evitar el paso de líquidos y se abren cuando sale a la superficie a tomar aire.


En esta imagen se ve a un manatí sumergido en el agua, sacando un poco la nariz a la superficie. El manatí tiene unos taponcitos que le sirven para estar dentro del agua y cuando sale a la superficie se abren.

Durante las mañanas, el manatí busca un rincón para protegerse del sol y descansar.


En esta imagen vemos un manatí escondido entre unas algas, durante el día se protege de esta manera del sol.

En cuanto cae la tarde comienza su actividad. Juega, nada y busca comida.


En esta imagen se ven dos manatíes jugando. Cuando cae la tarde  juega, nada y busca comida.

Se alimenta de pastos y plantas acuáticas, como el jacinto y el lirio, que come en grandes cantidades.


En esta imagen vemos al manatí alimentándose de plantas acuáticas como el jacinto y lirio.

Las plantas con que se alimenta deben ser blandas, pues el manatí no tiene dientes al frente de su boca. Por ello, jala despacio el alimento con sus labios y aletas, para después masticarlo con sus muelas.


En esta imagen se ve un manatí comiendo plantas, estas deben ser muy blandas ya que no tiene dientes, sólo muelas, con sus labios y aletas jala las plantas y con las muelas las mastica.

Donde vive, ningún otro animal come sólo plantas, por eso el manatí no necesita pelear por su comida.


En esta imagen se ven dos manatíes comiendo plantas. En donde vive nadie más las come por eso no necesita pelear por ellas.

Es un animal manso, que no ha desarrollado defensas ni ataca a nadie.

Los manatíes andan en grupos pequeños, aunque es más común verlos solitarios.


Aquí vemos un manatí. Normalmente andan en grupos pequeños, pero no es raro ver alguno solitario.

En época de celo, es decir, cuando buscan unirse sexualmente, los manatíes forman grupos. Las hembras se unen en manadas y buscan aguas tranquilas, lejos del viento y de la gente.


En esta imagen se ven varios manatíes. En época de celo forman grupos de hembras y buscan aguas tranquilas.

Luego, los machos van a encontrarse con ellas.

Al reunirse, varios machos se juntan alrededor de cada hembra y giran cerca de ella, tratando de rozar su cara.


En esta imagen hay varios manatíes machos en busca de las hembras. Cuando están cerca de ellas, giran tratando de rozar su cara.

Después de jugar un rato, la hembra elige a uno de los machos y ambos buscan un rincón donde aparearse.


En esta imagen se ve una pareja de manatíes. Después de jugar un rato buscan un lugar donde aparearse.

Una vez que la hembra queda preñada, comienza a formarse dentro de ella un manatí.


Aquí vemos a una hembra preñada. El período de gestación es de un año y sólo tienen una cría cada dos años.

El período de gestación es de un año, mucho más de lo que tardan las crías de otros animales.

Los manatíes sólo tienen una cría cada dos o tres años.


Aquí vemos el nacimiento de un manatí. Como no es muy frecuente el nacimiento de los manatíes casi nadie lo ha visto.

El nacimiento de un manatí es algo que no ocurre muy seguido y pocos lo han visto.

Este es el nacimiento de un manatí. Nace bajo el agua, es más o menos del tamaño de un becerro.

El pequeño nace debajo del agua. Es una cría bastante grande, más o menos del tamaño de un becerro.

Apenas nace el manatí, la hembra lo empuja hacia arriba para que respire, si no, podría morir.


Aquí se ve cómo la madre, lleva a la superficie para que respire.

Luego de un rato, la cría comienza a nadar por sí sola. Al principio es algo torpe, pues la ayuda de sus pequeñas aletas no le sirve de mucho.


En esta imagen se ve al manatí nadando, casi enseguida que nace empieza a hacerlo.

Sin embargo, poco a poco aprende a nadar en la forma graciosa que los caracteriza.


En esta imagen se ve al manatí nadando, lo hace moviendo la cola de arriba hacia abajo para avanzar ligero.

Con las aletas pegadas al cuerpo, mueve la cola de arriba a abajo para avanzar ligero y silencioso.

El primer alimento que recibe el manatí es la leche que su madre arroja al agua para que él la sorba. Así se alimenta hasta que cumple un año de edad.


En esta imagen se ve al manatí con su madre, está alimentándose de ella, como todo mamífero, el primer alimento que recibe es la leche de su madre. Así será durante el primer año de vida.

A partir de entonces, la hembra le consigue hierbas o pastos acuáticos para comer. Y así lo hace durante dos años más.


En esta imagen se a la hembra manatí llevando hierbas acuáticas a su cría.

La hembra manatí y su crío se reconocen tocando su piel, que es muy sensible, mientras se comunican por medio de gemidos.


En esta imagen se ve al manatí con su madre. Se reconocen por medio del roce de su piel y por gemidos que emiten.

Durante el tiempo que están juntos, la hembra le enseña en qué lugares es más fácil encontrar alimento y dónde puede refugiarse si hace frío.


El manatí permanece hasta los tres años con su madre, durante este tiempo aprende a encontrar alimentos y a refugiarse del frío.

Cuando el manatí cumple tres años, está listo para vivir solo.


A los tres años el manatí está listo para valerse por sí mismo. Estando en aguas cálidas con suficiente vegetación para alimentarse puede vivir hasta cincuenta años.

Mientras esté en aguas cálidas, con suficiente vegetación, puede vivir hasta cincuenta años.

Sin embargo, la contaminación del agua que provoca el hombre con basura industrial y casera, así como los cambios de clima, le afectan gravemente.


Aquí en esta imagen se ve cómo se envían al agua los desechos de algunas industrias provocando un grave daño. Con esto se perjudica a animales como el manatí.

Si los ríos y lagunas se contaminan, dejan de crecer las plantas que come el manatí. Además, la suciedad impide que la luz del sol llegue hasta el fondo, por lo que el agua se vuelve fría, siendo que él sólo puede vivir en agua tibia.


En esta imagen se ve un manatí nadando entre basura. Al arrojarse la basura a ríos y lagos, no se permite que el sol pueda llegar hasta el fondo y el manatí tiene que vivir en aguas cálidas.

No obstante, su mayor enemigo es el ser humano, quien durante años lo ha cazado para utilizar su carne, grasa, piel y huesos en su alimentación, o en la manufactura de herramientas.


En esta imagen se ve un manatí en agua limpia y cálida. El manatí vive muy feliz así. El hombre no solamente lo perjudica ensuciando el agua, por mucho tiempo estos animales han sido cazados para utilizar su carne, su grasa, su piel y huesos.

La cacería sin control casi los ha acabado en costas y ríos de los estados de Quintana Roo, Campeche, Tabasco, Yucatán y Chiapas, donde antes abundaban.


En esta imagen se ve un mapa de México. Los únicos lugares donde ahora hay manatíes es Río hondo y Bahía de Chetumal en Quintana Roo. Antes abundaban en Campeche, Tabasco, Yucatán y Chiapas.

La única población de manatíes que aún queda en México se localiza en Río Hondo y Bahía de Chetumal, en Quintana Roo.

Además, durante la pesca comercial algunos manatíes se enredan en las redes por accidente y mueren, lo que provoca la desaparición de un animal admirado desde tiempos prehispánicos.


En esta imagen se ve un manatí atrapado en una red. Durante la pesca, los manatíes suelen quedar atrapados en las redes.

Los mexicas ya conocían al manatí, lo llamaron tlacamichin que significa hombre pez. Mientras que los mayas lo conocían por chiilbek, que quiere decir pez grande.

En esta imagen vemos un manatí hembra con su cría. Desde hace muchos años este ejemplar era admirado por las antiguas civilizaciones. Los mexicas le llamaban tlacamichin, los mayas lo conocían como chiilbek. Para los olmecas era un símbolo de la maternidad, por cómo cuidaba la hembra a su cría.

Los mayas y olmecas comían su carne, pero lo cuidaban mucho, pues para ellos era un símbolo de maternidad, por la forma en que la hembra cuida y alimenta a su cría.

 

En esta imagen se ve a los manatíes nadando en contra corriente. Los antiguos mexicanos pensaban que cuando hacía esto el manatí era porque anunciaba sequía. Y que cuando lo hacía con la corriente era anuncio de lluvias.

Estos pueblos también creían que si el manatí nadaba en contra de la corriente, anunciaba sequía; y cuando viajaba a favor del río era anuncio de lluvias. Esta creencia aún existe entre los campesinos, al igual que muchas otras leyendas.

Una de esas historias cuenta que en una isla vivía una tribu de indios, gobernada por el cacique Caramatex.


En esta imagen se ve a un antiguo maya. En el fondo se ve una isla.

Un día los indios encontraron un raro animal atrapado en las redes de pesca; como era pequeño y dócil lo llevaron a una estrecha laguna formada junto al río, para que la tribu disfrutara de su presencia.


Aquí se ve un grupo de antiguos mayas observando un manatí en el agua. Unos pescadores encontraron al manatí y lo llevaron a una laguna para que lo conocieran.

Con el tiempo el animal creció hasta alcanzar un gran tamaño, tanto como las canoas de pesca. El cacique Caramatex se enteró y fue a ver al animal; quedó tan sorprendido que sólo pudo decir ¡mato, mato!, que significa ¡magnífico, magnífico!


En esta imagen se ve cómo el manatí ha crecido. El cacique Caramatex que gobernaba esa tribu lo fue a ver y exclamó: Mato, mato! que significa: Magnífico!. Así comenzaron a llamarlo.

Desde ese momento los niños comenzaron a llamarlo así, se acercaban a la laguna y con solo gritar ¡mato! ¡mato!, el animal salía del agua y se acercaba a la orilla. Mato se volvió el animal consentido de los niños, jugaba con ellos e incluso los paseaba sobre su lomo.


En esta imagen se ve al manatí jugando con un niño maya que pasea sobre su lomo.

Pero un día la isla se llenó de silencio, unos hombres de vestimenta extraña llegaron del mar y pelearon con la tribu de Caramatex. Los indios tuvieron que huir hacia la selva vencidos por las armas de fuego de los extranjeros.


En esta imagen se ve la llegada de los españoles a América. Los indígenas tuvieron que huir de la isla.

Así, Mato se quedó solo en la laguna. Una tarde que comía yerbas de la orilla, uno de los extraños se acercó al animal, quien acostumbrado a las caricias de los indios, siguió comiendo tranquilamente, pero el hombre le arrojó una lanza.


En esta imagen el español encuentra al manatí comiendo plantas a la orilla de la laguna. Como estaba acostumbrado al buen trato de los indios se acercó, pero el hombre le arrojó su lanza.

Desde ese momento, Mato empezó a salir a la superficie sólo para respirar; temeroso de que le hicieran daño, decidió vivir bajo el agua.


En esta imagen se ve al manatí nadando en el fondo de la laguna. Desde el ataque del español, los manatíes solamente salen a la superficie a respirar.

Una mañana el cielo se volvió oscuro y se desató una terrible tormenta. El río que comunicaba a la laguna con el mar se desbordó y Mato fue arrastrado por la corriente, nunca más se le volvió a ver. El agua lo había regresado a su lugar de origen.


En esta imagen se ve al manatí nadando en el fondo del agua. Cuenta la leyenda que un día hubo una tormenta y que la laguna se desbordó hasta llegar al mar y que Mato fue arrastrado por la corriente y nunca más lo volvieron a ver.

Historia de Enrique Alonso a partir de los textos de José Durand.

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