La luna


No hay que ir hasta la luna para participar en este juego; pueden hacerlo todos los niños que quieran, sólo tienen que formar una rueda y dar vueltas mientras cantan:

Ando en busca de la luna
me dirán en donde está;
señores, no la conozco
ni sabemos quién será.

Es un astro luminoso
que brillante siempre está;
en el patio más oscuro
su luz nos alumbrará.

Ahora, se sueltan de las manos y giran brincando en un solo pie, al mismo tiempo que cantan:

Caracoles a bailar,
todos con su pata chueca
pero bien que dan la vuelta.

La canción se repite hasta que uno de los niños se canse y baje el pie, entonces los demás le ponen un castigo fácil de hacer, se fijan que lo cumpla y empiezan a jugar de nuevo.