La flor



Varias niñas, unas hincadas y otras paradas, rodean a una niña que será el centro de la flor. Le agarran la punta del vestido para que formen los pétalos.

Otra niña da vueltas alrededor de la rueda y canta:

Ángel del oro,
florecita del vergel,
que de Francia ha venido
una niña por tu bien.

Ésta no la quiero
por fea y piojosa.

Ésta me la llevo
por linda y hermosa,
parece una rosa acabada de nacer.

 

 

 

Al decir el último párrafo, saca a la niña-pétalo que le quede más cerca y se la lleva de la rueda.

 

La niña-flor y las niñas-pétalo responden:

Vieja botijona,
¿por qué se lleva a mi hija,
cómo no se lleva una lagartija?

La niña de afuera repite su canción y continúa dando vueltas para llevarse otras niñas-pétalo. Cada vez que se lleva una, las demás contestan lo de siempre, y así sucesivamente.

Al final, cuando la niña-flor ya no tiene pétalos, se pone a llorar y dice:

¡Ay, mis hijos! ¡Ay, mis hijos!

Pueden repetir el juego muchas veces.