Presentación


No hay cosa que guste más a los niños que jugar. La mayor parte del día la dedican al juego. Y es que al hacerlo representan sus deseos, sus sueños y fantasías.

Para los niños, el juego es su forma de vida: imitan el oficio de sus padres, los quehaceres de sus madres y se divierten con los sucesos cotidianos de su casa, de su pueblo.

Y echan a volar la imaginación: pueden ser dioses o diablos, enanos, brujas o calaveras. Les gusta hacerla de venados o de ratones, e imaginar que un pañuelo es un queso y que una varita es mágica. Los niños del campo juegan con flores, con piedras, con semillas o tan sólo con palabras.

Los niños se conocen y se hacen amigos a través de sus juegos, comparten los que ya saben y hasta inventan otros. Así se inician en la vida comunitaria.

Los adultos también juegan: de esta forma, rescatan el placer que produce esta ancestral actividad. Y enseñan a sus hijos o alumnos lo que ellos jugaban.

Así, los juegos se transmiten de generación en generación. Cada quien los adecuará a su gusto y condiciones, los hará suyos produciendo versiones. De un solo juego existen decenas de variantes por todo el país. Antes de jugar, los niños siempre preguntan ¿a qué jugamos? Y el juego se aprende, se inventa o se recrea, se vuelve tradicional.

Además, en la escuela, cualquier niño aprende mejor cuando se le enseña libremente, como jugando. De los juegos de nana a los de competencia, el niño mueve su cuerpo, lo utiliza, beneficiándolo sin darse cuenta.

Por todo esto es que el Consejo Nacional de Fomento Educativo realizó la convocatoria "¿A qué jugamos?".

Los instructores comunitarios del CONAFE fueron los encargados de preguntar a los niños de las comunidades donde prestaron su servicio social a qué acostumbran jugar.

La respuesta fue extraordinaria: de 3579 participaciones, de 29 estados del país, se seleccionaron 101 que integran este libro.

"¿A qué jugamos?" es una pequeña muestra de lo que juegan los niños del campo, un intento porque los juegos tradicionales mexicanos se difundan y los aprendan todos los niños de México.

Esperamos que este libro sea útil para ti, instructor comunitario, en el trabajo diario con los niños, una forma de acercarte a ellos en la tarea cotidiana de enseñar y aprender.