Kisín

 

Kisín no es otro que el diablillo travieso que anda sobre los hombros de los chiquitos y les aconseja pequeñas maldades y bromas que les sirven para divertirse y no caer presos del aburrimiento.

Pero a veces a Kisín le salen mal sus travesuras y, cuando esto ocurre y se da cuenta que el regaño de la madre del niño o la niña se avecina, huye corriendo y se esconde en un rincón y allí se revuelca de risa viendo que castiguen a los chamacos.


Los niños no pueden ver a Kisín, sólo lo escuchan como una voz pequeña y aguda detrás de sus orejas que les hacen cosquillas. Pero los perros sí pueden verlo y, como los perros son los guardianes de los pobres y de los niños, le ladran y gruñen cuando le miran echar maromas y decir majaderías al oído de los muchachos. Entonces Kisín se asusta y se sube al techo a esperar que el perro se vaya para poder seguir jugando a hacer travesuras.