El Co' (Chac-mool) y el Ca'amat ok


Cierto día estaba Juan Conejo, platicando con doña Ju' Iguana y ella le decía:

—¡Ay!, Juan, tux wa ku yilech in cumpaleé Cu'janquech.

Es decir:

—¡Ay!, Juan, donde te vea mi compadre, te come. Juan le respondió:

—A ti ma'a saquní je lin dzic u'leechée (Dile que no le tengo miedo, que le pongo su frenillo), jeli metic' u'cuchqu'ne (ahí hago que me cargue).

Y diciendo infinidad de cosas, Juan se alejó y se fue a comer al campo.

Doña Ju' se encontró con Co', su compadre, y se apresuró a saludarlo:

—Hola, compadre.

—Hola, cumal ¿mawawil Juanní? (¿no has visto a Juan?).

—Dzoc quin wilik. Tu' manyalé ma' saa'quí (Anda diciendo que no te tiene miedo) —respondió doña Ju'—. Jelu' ensillar-quech yete u dzaka frenos (Que te ensilla y te pone frenillo). Cu ya que' ja' chuchqueché (Dice que te monta).

—¡Ah!, ¿le cu yalik (¿Eso dice?). Ve' ora quin vini kash' te letí, jumbée tuzmac (Ahora voy a buscarlo, es un mentiroso), ve'ora quin tzayá tu pachée (ahora lo voy a seguir).

A lo lejos, Juan vio que el Co' lo estaba buscando, empezó a temblar y dijo:

—¿Bax quinin menté wa cu yileén, wa dzu yalatí bax qul walic? (¿Qué voy a hacer si me descubre o si ya le contaron lo que dije?). Tu jají cu janquén (Seguro que me come).

Y, muy asustado, se echó a correr hacia una chocita de guano. Adentro de ella encontró una silla de montar y en el patio había unos caballos. Pero no le dio tiempo de montar ninguno pues llegó su enemigo.

Juan se fingió muy enfermo y cuando Co' se acercó con la intención de comérselo, el conejo le pidió que no lo hiciera, porque estaba muy malo, afirmó que no era cierto lo que habían dicho de él y añadió que si deseaba comprobarlo, lo ayudara a levantarse para ir a ver a doña Ju'.

 
 

El Co', que era muy tonto, se compadeció de Juan y se dejó montar por él. Cuando Juan se le subió encima, hizo como que se resbalaba y le pidió a su enemigo que se dejara poner una silla de montar para poder llegar con doña Ju'. El Co' le respondió que sí.

Pero cuando Juan se acomodó bien en la silla, metió las espuelas en la barriga del pobre Co'.

Muy contento de lo que había hecho, Juan le dijo a la iguana:

—¿Mata'wajé jach malób ja malób ja cumpal? (¿No dijiste que era muy listo tu compadre?).

Y doña Ju' le respondió:

—Pero in cumpaló letié Chac-moló, ma' baxa yete letí tumén cu janquech (Pero mi compadre es el jaguar, no juegues con él porque te come).

Entonces el conejo se asustó un poquito, aunque procuró no demostrarlo, pero el Chac-mool se dio cuenta de lo que estaban diciendo de él y le dijo a Juan que, de todas maneras, iba a comérselo.

El conejo le pidió que, como último favor, le diera una jícara de pozole para no sentir hambre en el más allá, y el Chac-mool le dijo que le cumpliría su último deseo, pero que primero iba a encerrarlo.

No habían pasado ni quince minutos cuando llegó Ca'amat ok (el Dos Pies, como le decían al hombre), preguntando quién se había robado su silla de montar.

El Chac-mool contestó que había sido Juan. Pero éste respondió que no era cierto, que el verdadero culpable era el Chac-mool y que, además, se lo quería comer.

—Veremos quién tiene la razón —dijo el hombre. Y añadió que a quien estuviera mintiendo le metería dos plomazos.

Al fijarse en que Chac-mool llevaba la silla sobre su lomo, Ca' amat ok declaró que Juan era inocente, lo soltó y de premio le regaló un caballo con silla y todo.

El conejo lo montó y se alejó de prisa.

 

Recopilador: Jorge Roberto Moo Tec.
Informante: José Marcelino Vera.
Comunidad: Santa Elena, Mpio. de Peto, Yucatán.