Los aluxes y Dzitbalché


Dicen que, en tiempos inmemoriales; los aluxes fueron creados para cuidar las milpas y los montes, aunque ahora corren sobre ellos muy distintas historias.

Algunas los relacionan con los hmenes y con la desaparición de los niños. Pero vamos por partes.

Se cree que, en realidad, fueron creados por personas "muy antiguas", de las que nada se sabe, y que ellas los hicieron mezclando k'at (barro cocido) con la sangre de un animal inteligente, fuerte y audaz.

Otros afirman que son muy ágiles, pues dicen que su cuerpo está conformado con partes de diversos animales del bosque, y que sus piernas fueron hechas de los ciervos más rápidos que se hayan encontrado.

Cuentan, además, que cuando un alux quedaba terminado, parecía un muñeco de baja estatura; sus creadores lo llevaban entonces hasta el interior de los bosques y de las milpas y lo ponían bajo un árbol. Hasta allí se le llevaban ofrendas de han li cool (comida del monte) y de agua fría.

 
 

Al cabo del tiempo, el muñeco desaparecía misteriosamente y, precisamente al desaparecer, el alux cobraba verdadera vida.

No se conocen muy bien sus relaciones con Dzitbalché, aunque cuentan que hace muchísimo tiempo llegaron de Potochán unas personas que hablaban el maya y el lacandón, y que se establecieron en un sitio denominado Xmay-Keken (Pezuña de Cochino), cerca del barrio de San Mateo.

Quizás por falta de agua, dejaron ese lugar para irse a Noh-Cah (Pueblo Grande), que es ahora el barrio de San Feliciano. Y así estuvieron de sitio en sitio hasta llegar a Dzitbalché, ciudad que tomó su nombre de un árbol de balché, que, por cierto, era el único en ese lugar, y del cual se extraía una substancia que los hmenes convertían en vino, fermentándolo con miel de abeja.

Pero, hablemos de los hmenes y de su extraña relación con los aluxes.

Los hmenes son sacerdotes que conocen mucho del pueblo, de sus costumbres y de la vida. Saben hablar maya en forma extraordinaria y más rápido que cualquier persona. Participan en los ritos del han-li cool y asientan agua fría para los aluxes. También curan a quienes padecen de males extraños.

Pero... ¿de quiénes han aprendido todas estas cosas los hmenes?

Algunas personas cuentan que los aluxes acostumbran llevarse a los niños que ven por casualidad en el monte y que los atraen con algo que no pueden resistir, hasta conducirlos al Ca-cab (Casa de los aluxes).

Afirman que, en el Ca-cab, les enseñan cosas maravillosas, para que luego las practiquen en un lugar habitado.

Cuando el niño crece, los aluxes lo regresan al sitio donde lo encontraron, convertido ya en hmen.

Algunos se han atrevido a preguntarle a los propios hmenes dónde aprendieron todo lo que saben, pero lo cierto es que un verdadero hmen no lo dirá jamás, pues no ignora que los aluxes le causarían la muerte mediante alguna enfermedad incurable.

 

Recopilador: Gilberto Chi Caamal.
Informante: Ma. Juvencia Che Chi.
Comunidad: Dzitbalché, Mpio. de Calkiní, Campeche.