Actividades

En la sesión anterior identificaron algunos elementos que favorecen la construcción de significados en la lectura de un texto. Ahora reconocerán algunas estrategias que favorecen el análisis crítico de un texto, como aspecto importante para la construcción de significados.

La elección más importante: qué pretendemos enseñar

El desafío de educar a los jóvenes presenta innumerables opciones. Normalmente, nos enfrentamos con dos tipos de opciones: aquellas que se refieren al método –cómo enseñar– y aquellas que se refieren al contenido –qué queremos enseñar–. Por lo general se le da más importancia al método. Sin duda, se discute sobre el exceso y la reducción del contenido, y se han tomado iniciativas para reformar el contenido. No obstante, la mayor parte de las decisiones giran en esencia en torno del método: probemos el aprendizaje cooperativo, probemos el aprendizaje por descubrimiento, o el método de Madeline Hunter, etcétera.

El mensaje implícito es el siguiente: estamos bastante conformes con lo que queremos enseñar [...] pero deberíamos enseñarlo mejor para que los alumnos lo comprendan, lo analicen críticamente y lo utilicen. Y entonces aparece el “síndrome del salvador”, la búsqueda continua del método mágico que logrará inculcar a los jóvenes el conocimiento y la habilidad que anhelamos.

Creo que este énfasis en la búsqueda de un método nuevo y mejor constituye un error. Lo que tenemos que decidir es qué queremos enseñar y no cómo enseñar.

Por ejemplo, a muchos educadores les gustaría que los alumnos descubrieran mejores estrategias de pensamiento y de aprendizaje. Pero no hacen nada para enseñar tales estrategias. Muchos educadores querrían que los alumnos aplicaran en la vida cotidiana las ideas aprendidas en la escuela. Pero no hacen nada para ayudarlos a hacer tales conexiones.

Prácticamente todos los educadores desean que los alumnos comprendan lo que están aprendiendo y no se limiten a memorizar conocimientos. Pero la mayoría de los educadores no incentivan a los jóvenes a ejercitar su capacidad de comprensión. En lugar de ello, los alumnos terminan ejercitando la memoria.

Y queremos otras cosas. Pero en realidad no enseñamos esas cosas; es decir, no suministramos información directa sobre ellas, no ofrecemos una práctica reflexiva ni realimentación informativa, no tenemos muy en claro los objetivos ni los perseguimos directamente con los alumnos para promover la motivación intrínseca. He aquí la gran paradoja de la educación: en realidad no tratamos de enseñar lo que queremos que los alumnos aprendan.

Por consiguiente, no basta con introducir nuevos métodos de enseñanza. Ni siquiera constituyen el problema central, pues ya disponemos de una gran variedad de métodos sólidos y sofisticados. Lo verdaderamente grave es que no estamos enseñando lo que queremos que los alumnos aprendan.

Perkins, David. La escuela inteligente. México: sep-gedisa (bam), 2000, pp. 75-78.

Al leer un texto desde una perspectiva crítica, los alumnos asimilan ciertas claves que el texto les brinda y las relacionan con la información que ya disponen, surgida de su experiencia previa, para evaluar y enjuiciar lo que están leyendo. Para ser lectores críticos han de adquirir previamente ciertas habilidades y aprender a utilizar, al mismo tiempo un proceso que les permita englobar dichas habilidades, desarrollando la comprensión en un sentido amplio.

Para leer y razonar críticamente, se debe:

Formar una idea general de lo que el autor está diciendo y aquello de lo que está tratando de convencer.

Buscar cualquier evidencia confirmatoria de que el autor está tratando de influir en el lector.

Comparar la información que se obtiene de la lectura con lo que ya se sabe, u obtener información adicional de otras fuentes.

Evaluar lo que se lee, lo cual supone decidir si se acepta, se rechaza o se espera a tener mayor información al respecto a ello antes de emitir un juicio definitivo.

Cooper, David. Cómo mejorar la comprensión lectora. Madrid: Visor, 1998, pp. 300, 309.

Ya realizaron una estrategia que les permitió analizar críticamente un texto. Ahora revisen en sus materiales de apoyo al trabajo docente la propuesta didáctica que se sugiere.

Componente: lectura
Apartado comprensión lectora
  Primero Segundo Tercero Cuarto Quinto Sexto
Propósito            
Contenidos            

Primer ciclo Segundo ciclo Tercer ciclo
Primer grado
Libro para el maestro.
Español. pp. 162-163.
Español actividades. p. 173

Segundo grado
Libro para el maestro.
Español. pp. 194-195.
Español. Actividades
. p. 157.
Tercer grado
Libro para el maestro.
Español . pp. 107- 108.
Español actividades. p. 88.
Español. Lecturas. p. 82.

Cuarto grado
Libro para el maestro.
Español.pp. 109, 110, 114, 115.
Español. Lecturas. p. 124.
Español Actividades.
pp. 108, 109, 112.
Quinto grado
Libro para el maestro.
Español. Cuarto grado.
pp. 109, 110, 114, 115.
Español actividades.
Quinto grado.
pp. 79-81.

Sexto grado
Libro para el maestro.
Español. Cuarto grado.
pp. 109, 110, 114, 115.
Español Actividades.
Sexto grado.
pp. 21-24.

La lectura es un instrumento para conocer y analizar la realidad. Las posibilidades que tiene el niño de seleccionar y elegir sus lecturas, de confrontar diversos autores e ideas, de analizar situaciones y valores y de opinar sobre ellos, son elementos básicos de un proceso de formación en el cual la reflexión, el análisis, la actitud crítica son los motores que impulsan la construcción de un conocimiento válido y significativo.

González Gómez Alonso. Hacia una nueva pedagogía de la lectura: la escuela y la formación de lectores autónomos. Buenos Aires: aique, 1992, p. 24.