Actividades

Los seres humanos dedicamos aproximadamente el 80% de nuestro tiempo a comunicarnos. De este tiempo, el 45% lo dedicamos a escuchar. (Gauquelin, 1982). A pesar de ser la habilidad comunicativa más utilizada, no es la más desarrollada.

_________________________________    _________________________________
_________________________________    _________________________________
_________________________________    _________________________________
_________________________________    _________________________________

Mensaje 1._____________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________

Mensaje 2._____________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________

Mensaje 3._____________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________

Cuando vemos a un familiar acercarse hacia nosotros (con intención de hablarnos), ¿qué pasa por nuestra mente? Escríbanlo.
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________

Cuando estamos en la calle viendo aparadores y de repente un desconocido nos pregunta algo, ¿qué pasa por nuestra mente? Escríbanlo.
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________

Estrategias de comprensión

Para exponer cómo actúa el proceso de comprensión oral y sus diversas estrategias, utilizaremos un ejemplo corriente: una conversación en la calle. Mientras recorremos el paseo del pueblo o de la ciudad, un amigo nos explica las incidencias de las últimas vacaciones.

El proceso empieza antes de que se inicie propiamente el discurso, con un importante conjunto de estrategias de precomprensión. En primer lugar ya nos hemos encontrado otras veces con esa persona y tenemos experiencia para prever cómo se desarrollará la comunicación: sabemos de qué temas trata, cómo habla (tono, estilo, lenguaje, ritmo), el significado personal de determinadas expresiones, etcétera. Las características concretas del encuentro determinan otros puntos: hace tiempo que no nos vemos, hace poco que han terminado las vacaciones, a ambos nos gusta viajar, entre otros. Y además, si queremos ver a esa persona es porque nos mueven objetivos determinados que dirigirán la conversación y nuestra comprensión: saber cómo está, cómo ha pasado las vacaciones, qué ha hecho, etcétera.

Tenemos esta información almacenada en la memoria a largo plazo y la actualizamos antes y durante el proceso de comprensión. Como se trata de una información y una experiencia compartida entre el emisor y el receptor, constituye una base sólida sobre la cual construimos la comprensión. Cuando no conocemos al interlocutor, no podemos prever tantos datos y la comunicación depende exclusivamente del discurso. Pensemos, por ejemplo, en la comunicación con personas de otras culturas con quienes compartimos una lengua franca de relación: aunque comprendemos las palabras, la intercompresión es más difícil porque no compartimos un mismo conocimiento del mundo.

Estrategias para la comprensión oral

Ya en plena conversación, el receptor despliega un abanico de estrategias:

  • Reconocer. Identificamos como propios y conocidos una serie de elementos de la secuencia acústica: sonidos, palabras, expresiones. Podemos discriminar los sonidos articulados que pronuncia nuestro amigo (su voz, los sonidos y las palabras de nuestra lengua) del resto de sonidos que captamos (coches, otras conversaciones, silbidos, etc.). También somos capaces de segmentar el discurso en las unidades significativas (fonemas, morfemas, palabras, etc.) que los componen.
  • Seleccionar. Entre los diversos sonidos, palabras, expresiones e ideas reconocidos, escogemos los que nos parecen relevantes, según nuestros conocimientos gramaticales y nuestros intereses y los agrupamos en unidades coherentes y significativas. Dejamos a un lado los sonidos no distintivos, así como las palabras y las ideas que no parecen aportar datos relevantes.
  • Interpretar. Según nuestros conocimientos de gramática y el mundo en general, atribuimos un sentido a la forma que hemos seleccionado anteriormente. Imponemos una estructura sintáctica a cada palabra, y un valor comunicativo a cada oración.
  • Anticipar. Durante el discurso también anticipamos lo que el emisor dirá (palabras, ideas, opiniones, etcétera), del mismo modo que lo hacíamos durante la precomprensión. A partir de las entonaciones, de la estructura del discurso, del contenido, etc., podemos prever lo que sigue.
  • Inferir. Mientras escuchamos la cadena acústica y la procesamos, también obtenemos información de otras fuentes no verbales: el contexto situacional y el hablante. Observamos los códigos no verbales que lo acompañan (gestos, cara, movimientos, vestido, etcétera), su actitud (estado de ánimo, tono, etcétera) y también la situación (andando por la calle, parándonos, etcétera). Todos estos datos nos ayudan a comprender el significado global del discurso.
  • Retener. Determinados elementos del discurso, que el receptor considera importantes (lo que ya se ha interpretado, el sentido global, algún detalle, una palabra, etcétera), se guardan durante unos segundos en la memoria a largo plazo para poderlos utilizar para interpretar otros fragmentos del discurso, y también para reinterpretarlos de nuevo. Con el discurso acabado, los datos más generales y relevantes quedan almacenados en la memoria a largo plazo, que los podrá retener durante un período de tiempo considerable.

Cassany, Daniel, Marta Luna y Gloria Sanz. Enseñar lengua. Barcelona: Graó, 1997, pp. 105-106.

Actividad Estrategia
1  
2  
3  
4  

Estas microhabilidades no trabajan en un orden determinado, sino que interactúan entre sí a un mismo tiempo, en diversos niveles del lenguaje.

Cassany, Daniel, Marta Luna y Gloria Sanz. Enseñar lengua, Barcelona: Graó, 1997, p. 106.