II. EL VIAJE

PARA calmar a veces un poco el soberano,
el invencible anhelo de volverte a mirar,
me imagino que viajas por un pa�s lejano
de donde es muy dif�cil, �muy dif�cil!, tornar.

As� mi desconsuelo, tan hondo, se divierte;
doy largas a mi espera, distraigo mi hosco espl�n,
y, pensando en que tornas, en que ya voy a verte,
un d�a, en cualquier parte, me coger� la muerte
y me echar� en tus brazos, �por fin, por fin, por fin!

                                              2 de agosto de 1912

 �ndice  Anterior Nivel anterior Siguiente