Pedro encuentra trabajo
�Por fin regres� Pedro! Se tard� un a�o, pero de todas maneras nos van a servir los blanquillos. Cuando Pedro estaba a unos pasos de sus patrones, corri� y a prop�sito se dej� caer sobre los huevos. Quedaron hechos un revoltijo. �Ay, patrona! �Ay, patr�n! Las cosas con prisas no salen. Ustedes me dijeron que regresara pronto y miren lo que pas�. Pa' qu� me mandan con tanta ansia. No tienes verg�enza. Hace un a�o que te mandamos por los huevos. �Pues qu� no me dijo que eran para el mi�rcoles de ceniza? S�, pero del a�o pasado. Mira, Pedro, mejor vete y que dios te bendiga. No, c�mo me voy a ir. �Qu� no me van a seguir dando trabajo aqu�? Titubeando, el patr�n dijo: Pos... s�, �ndale. Ve a cuidarme los puercos. Pedro se fue a cuidar los cochinos, que estaban en el lodazal. Al rato, pas� gente que ya lo conoc�a por travieso. �Pedro! V�ndeme los puercos. S�, s� se los vendo contest�, pensando que al fin y al cabo no eran de �l. �Cu�nto valen? Se los voy a dar todos a cien pesos, pero con dos condiciones: Una, que me den de peso en peso pa' que se vea el pu�o grande. Y dos, que me dejen las colas y las orejas. Bueno, aqu� tienes el dinero. Hicieron el mochadero de colas y orejas. Luego, Pedro las acomod� en el lodo: unas orejas las clav� por aqu�, una cola por all�. M�s tarde corri� a buscar a la patrona, sabiendo que su esposo no se encontraba en casa. Se�ora, el patr�n me mand� a decirle que hizo una tratada. Pide que le mande conmigo cien pesos, porque los puercos se atascaron en el lodo y necesita alquilar peones para sacarlos. �Ah! Est� bien, t�malos. Con esto, Pedro ten�a otros cien pesos. Ya eran doscientos, y en aquel tiempo eran un tapicazo de dinero. Despu�s de recibirlos, fue a buscar al patr�n. �Se�or, los puercos est�n atascados! Vamos, pa' que los saquemos. Cuando llegaron, el patr�n, que nada m�s ve�a orejas y colas, le dijo: �Pedro, corre a traerme un azad�n! Mientras, el patr�n empez� a jalar las orejas y... �zas!, hasta all� se daba un sent�n. Jalaba una cola y... �zas!, se daba otro sent�n. Al final, ya que estaba completamente enlodado, se dio cuenta de todo. �H�jole! �Pedro ya me freg�! De seguro vendi� los puercos y se pel�. Esto no tiene otra explicaci�n. |