La apertura de la universidad, en 1792, fue un factor importante para establecer una imprenta en Guadalajara. Un año después, en la plaza de Santo Domingo, comenzó a funcionar una prensa dirigida por Mariano Valdez Téllez Girón. Aunque tuvo la concesión exclusiva por diez años, otorgada por la Audiencia de Guadalajara, pasarían casi treinta antes de que apareciera un segundo taller en la ciudad. No se sabe con certeza cuál fue el primer impreso, pero se acepta que puede haber sido el opúsculo titulado Elogios fúnebres del ilustrísimo señor Alcalde, el famoso obispo que había fallecido el 7 de agosto del año anterior.
Los trabajos publicados lo mismo por Valdez que por Fructo Romero, quien adquirió
el taller al comenzar el siglo XIX
, fueron muy variados. Incluso,
en 1809, salieron a la luz copias de dos números de El Semanario Patriótico,
editado en Madrid. El primer periódico tapatío fue El Despertador Americano,
cuyos siete números aparecieron entre diciembre de 1810 y enero de 1811, bajo
la dirección de Francisco Severo Maldonado, para difundir el ideario de los
insurgentes. Otros periódicos salidos de esta imprenta fueron: El Telégrafo
de Guadalajara, que alcanzó 82 números, auspiciado por los realistas y dirigido
también por Maldonado entre 1811 y principios de 1812. El Mentor Provisional,
cuyos tres únicos ejemplares aparecieron en 1813, antes de ser transformado
en El Mentor de la Nueva Galicia, mismo que alcanzó a publicar 27 números
a cargo del mismo Maldonado. El último periódico impreso por Romero fue El
Expectador del Régimen Constitucional en el Reino de la Nueva Galicia, en
1820, pero se ignora cuánto tiempo circuló y quién lo condujo.