Anexo 2

Orientaciones para guiar las adaptaciones específicas de los elementos del currículo en el aula para alumnos con n.e.e. por deficiencia auditiva

El alumno sordo posee un desarrollo comunicativo-lingüístico deficiente. Ello significa que posee una pobre discriminación fonética (necesaria para la transformación de los fonemas en grafemas), un vocabulario reducido, dificultades y simplificaciones en la estructura gramatical, así como escasas habilidades en relación a las intenciones comunicativas. Si a ello añadimos sus, generalmente, no en todos los casos, pobres conocimientos de la realidad, podemos concluir que sus procesos básicos no tienen la funcionalidad necesaria para poder convertirlos en buenos lectores.

Una forma de paliar estos inconvenientes y de ir mejorando y perfeccionando tanto los procesos básicos necesarios para la lectura, como los procesos propiamente lectores, en otras palabras, mejorar la comprensión lectora, consiste en seleccionar y/o adaptar los textos que se ofrecen al niño sordo. Con ello pretendemos alcanzar los mismos objetivos y contenidos marcados para toda la clase, pero modificamos la forma escrita de los mensajes.

Con este fin, podemos reescribir los textos, para hacerlos más comprensibles al niño sordo, y ello con arreglo a los criterios que se recomiendan a continuación:


  1. Utiliza textos que partan de contextos y experiencias cercanas al niño y a su entorno, que puedan resultarle motivadoras (cuentos, expresiones e historias populares, narraciones sencillas...).
  2. Subraya el vocabulario que consideres básico.
  3. Acompaña los conceptos no muy familiares o abstractos escribiendo a continuación de los mismos entre paréntesis, sinónimos o explicaciones breves.
  4. Rescribe las frases demasiado largas, dividiéndolas en varias más simples.
  5. Acompaña ilustraciones o gráficos (equilibra texto e imágenes).

Asimismo, se considera importante el intensificar las actividades dirigidas a explotar la comprensión y asimilación de textos, así como el desarrollo de la imaginación y creatividad. Estas tareas, a realizar con todos los alumnos, pero de forma más intensa con el alumno sordo, consiste en la potenciación de:


  • escribir resúmenes de lo leído, a modo de síntesis
  • resaltar palabras claves
  • diferenciar las ideas principales
  • incorporar preguntas al texto, explotando su comprensión
  • analizar y descomponer las frases más importantes
  • elegir finales diferentes
  • cambiar personajes
  • etc.

La priorización de los contenidos procedimentales seleccionados, no significa abandonar los demás. En su puesta en práctica se tendrá en cuenta las dificultades del alumno sordo. Así por ejemplo, "lectura de textos en voz alta empleando la pronunciación, el ritmo y la entonación adecuada", o "la interpretación de mensajes no explícitos en los textos escritos", serán necesariamente reformulados y adaptados, modificando no las capacidades a conseguir, pero sí su nivel y forma de lograrlos.

GARRIDO LANDÍVAR, Jesús, Adaptaciones curriculares, Madrid, CEPE, 1995. pp. 178-180.