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Para continuar reflexionando sobre lo mismo

La actitud del niño frente a la lectura depende, en gran medida, de la actitud que haya visto frente a los libros y de la manera como le enseñan en la escuela. Si desde pequeño ha experimentado la magia de la lectura lo más probable es que nunca pueda escapar al atractivo que ella ejerce. El niño que ve la lectura como una puerta mágica que se abre a experiencias maravillosas, guarda en su inconsciente ese atractivo irresistible hacia ella. Por lo tanto, el aprendizaje de la lectura debe ser una experiencia amplia y conmovedora que le da al niño un poder ilimitado sobre el mundo y las cosas.

Hay que darle al niño textos con contenidos nuevos e interesantes para que él les dedique atención y esfuerzo y se conviertan en objetos mágicos que le permiten conocer el mundo.

CHARRÍA DE ALONSO, María Elvira, et al., Hacia una nueva pedagogía de la lectura, Buenos Aires, AIQUE, 1993. p. 23.