Anexos

Anexo 1

Equipo 1

Cultura: identidad y lengua

La cultura proporciona identidad y distinción a un grupo humano y fortalece los lazos sociales. La cultura se aprende en el regazo materno (no por casualidad se habla de lengua materna), y se transmite de generación en generación en los primeros años de vida del individuo (mucho antes que el niño ingrese a la escuela). (Stavenhagen, R. 1978.)

El primer concepto a considerar es el de cultura. Este concepto puede entenderse de varias maneras:

  • a. Como alguien que tiene mucho conocimiento. Ejemplo: ¡Eres muy culto!
  • b. Como alguna actividad relacionada con el arte. Ejemplo: ¡Vamos a ver un espectáculo cultural en el teatro!

Sin embargo, para la educación intercultural, este concepto va más allá.

La cultura es una construcción social, histórica, y responde al proyecto de vida que un pueblo se traza como propio; es dinámica pues se transmiten, crean, recrean, permanecen y combinan, conocimientos y valores en los encuentros y desencuentros entre los distintos pueblos o construcciones culturales.

  • a. Las formas en las que se construye, transmite y desarrolla el conocimiento;
  • b. los valores y tipos de organización social;
  • c. la lengua como elemento que permite nombrar y expresar el mundo; así como
  • d. los bienes y objetos materiales que un pueblo considera propios.

Todos estos ámbitos son producto de las relaciones sociales entre los pueblos, formando un tejido de múltiples cruces y contactos culturales, en donde cada miembro o el grupo en su conjunto, colabora en su modificación y recreación.

Algunas de las estrategias que utilizan las culturas para mantener este juego de construcción/recreación, son el préstamo, el mestizaje, la adaptación y/o la creación; por lo tanto, todas las culturas son el resultado de una continua fecundación mutua. En este sentido no es posible admitir que una cultura en particular deba tomarse como referente universal y, por ello, sea desde sus parámetros que se determinen las relaciones entre distintas culturas.

Esto ha llevado históricamente al establecimiento de relaciones en donde se ha exigido a los grupos minoritarios —en el caso de México, a las culturas indígenas— desaparecer en tanto grupo cultural, ya sea por medio del etnocidio directo, como por sus derivaciones menos violentas, aunque constituidas en torno al mismo objetivo. En este sentido destacan la asimilación, la incorporación y la integración como políticas adoptadas por los estados nacionales frente a sus pueblos originarios.

Identidad

Si la cultura es una construcción humana, ésta se construye a su vez, de las identidades de cada persona que forma parte de esta cultura. La identidad es la afirmación, reconocimiento y vinculación con la realidad de los sujetos que constituyen y reconstituyen en las distintas culturas.

La identidad forma parte de la cultura y a su vez le da sentido y consistencia a ésta. Si la identidad parte del reconocimiento de uno mismo, el sentido del yo proporciona una unidad a la personalidad y para formarse necesita la presencia del “otro” que lo transforma y moldea a la vez.

La identidad en esta dimensión, es una identidad personal en donde el individuo crea conciencia de sí; esto es, el reconocimiento de su espacio personal, su frontera subjetiva de acciones particulares y el destino que espera de acuerdo con sus aspiraciones, habilidades y defectos en el ambiente social en el que se ubica. Le permite construir el concepto de su “mismidad”.

Ahora bien, la presencia del otro como parte de la constitución de la identidad personal, incluye un conjunto de relaciones en las cuales se considera a los otros como espacio de identidad en grupo; es decir, el espacio social y subjetivo de su hábitat. Así, la identidad colectiva se construye con la apropiación del conocimiento obtenido por sus experiencias en distintas instituciones: la familia, la escuela, la religión, el trabajo, etc., las cuales, el individuo adapta, asume y recrea.

La identidad colectiva es entendida pues, como etnicidad al dilucidar la relación entre lo propio y lo ajeno, al poner de manifiesto las relaciones de poder entre aquellos que enuncian y aquellos que son enunciados como “los otros”.

La etnicidad alude no sólo a los grupos considerados como minoritarios, etnicidad no sólo se refiere –en el caso de México– a los pueblos indígenas (en relaciones asimilacionistas e integracionistas), sino que también alude a aquella sociedad “mayoritaria” que es finalmente una confederación de múltiples identidades colectivas.

Así, la etnicidad funciona como un ancla de la propia identidad y a la vez como un campo fértil para el surgimiento de nuevas y variadas formulaciones de ella misma.

La identidad es un proceso complejo y dinámico, involucra el sentido histórico de la vida de las personas y es influenciado por los acontecimientos sociales que a su vez son rebasados por las circunstancias meramente individuales.

Esta pluralidad que sobrepasa la identidad personal, es la identidad cultural, étnica y lingüística que existe entre los distintos grupos humanos y que cada uno de ellos reelabora y resignifica a partir de sus propios referentes culturales.

Lengua

Un elemento fundamental para la transmisión y comunicación de la cultura es la lengua, es herramienta del pensamiento, vía de comunicación y expresión, así como memoria histórica de cada una de las culturas.

La lengua desempeña un papel muy importante en el desarrollo de la vida sociocultural. La lengua es una muestra de la rica variedad en la que se expresa el pensamiento y la capacidad de creación, recreación e imaginación de cada grupo.

Con la adquisición de la lengua en el seno de una cultura, se adquiere no sólo una forma específica para comunicarse con los demás y con la realidad; sino que, también, se hereda una manera de pensar y significar el mundo: los valores, usos y la visión sobre éste. La lengua contiene y expresa la idea del mundo y la realidad que cada uno ha construido, esto es, la experiencia de los miembros de cada grupo como identidad colectiva.

La lengua no es sólo vehículo de comunicación a partir del cual el individuo puede expresarse más fácilmente, sino que es también el soporte sobre el cual puede generar y organizar el conocimiento.

Mediante el uso creador de los diversos lenguajes (oral, escrito, simbólico, artístico, entre otros) el individuo puede comprender y generar nuevas expresiones del pensamiento, todo ello dentro del marco de la o las lenguas que haya adquirido a partir de su experiencia social.

Diversidad

Desde la noción de cultura adoptada líneas arriba, se entiende a la diversidad como realidad humana y superficie de inscripción de las culturas mismas. Tal realidad supone que cada persona, grupo, comunidad, tiene una identidad constituida por los múltiples contactos culturales; es decir, tiene su propia especificidad a partir del “otro”. Este doble juego condensa los rasgos que la hacen ser lo que es y no otra cosa. La identidad de los grupos es la existencia y la expresión de lo específico, lo cual da sentido a la diversidad.

Ahora bien, México, al definirse constitucionalmente como un país multicultural, admite la diversidad cultural que lo conforma: los distintos pueblos indígenas, la sociedad mayoritaria no indígena y los grupos de migrantes originarios de otras latitudes, quienes poseen una particular visión del mundo y lenguas específicas, entre ellas: el español, las lenguas indígenas y extranjeras.

La conciencia de que somos diversos exige políticas públicas que permitan su expresión y cultivo, en materia de educación, salud, cultura, entre otros. Esto configura un nuevo proyecto de sociedad incluyente en el que se ven reflejados todos los rostros culturales de México.

Sustentar política y socialmente la diversidad implica reconocernos como país regional y étnicamente diverso, supone necesariamente transitar hacia una realidad en la que las distintas culturas puedan relacionarse entre ellas mismas como pares, eliminando toda forma de discriminación, prejuicio y racismo contra los integrantes de culturas minoritarias que comparten el territorio. Requiere pues, que los mexicanos nos reconozcamos como diversos y comprendamos que el hecho de vivir en un país pluricultural y multilingüe nos enriquece como personas y como colectividad.

López, J. et al. Orientaciones para la planeación didáctica con enfoque intercultural bilingüe en el aula de educación primaria, México: sep-cgeib, 2003.