PR�LOGO

AL LECTOR:

Mi intenci�n al escribir este libro es compartir, a trav�s de un viaje imaginario encapsulado en el tiempo, la emoci�n que causa llegar a la comprensi�n de una verdad sobre la Naturaleza. Esta emoci�n, como la pretendo generar aqu�, no es muy diferente de la que experimentar�a quien despu�s de remover trastos viejos y alzar polvo en un cuarto abandonado, encontrara los centenarios de la bisabuela.

La ciencia es aventura del raciocinio y de la imaginaci�n y aunque el diccionario no la define as�, as� la vive quien la practica, sin importar si su capacidad personal es genial o modesta y sin importar si el tema del que se ocupa producir� oro a largo plazo, a inmediato plazo o nunca. Aunque s�, desde luego, con la preocupaci�n de haber asegurado el pan de cada d�a. Para intentar hacer vivir aunque sea en forma indirecta y somera el destello de gozo que le puede dar a la vida el comprender algo del funcionamiento de la Naturaleza, me he centrado en las preguntas particulares: �de qu� est� hecha la materia que nos rodea y de la que formamos parte?; �es v�lido suponer que est� formada por la agregaci�n interactiva de part�culas indestructibles?; �existen la o las part�culas �ltimas? Para felicidad de los j�venes con vocaci�n de cient�ficos, a�n quedan inmensas inc�gnitas por explorar al respecto, pues estas preguntas, ambicios�simas, no han recibido al d�a de hoy la contestaci�n definitiva a su sentido absoluto, sino s�lo respuestas parciales. En este libro se trata �nicamente del primer nivel de respuestas racionales, el que da la qu�mica cl�sica. Es decir, se plantean las preguntas al nivel en que por part�culas se est� entendiendo a los �tomos, y ser�n estas preguntas los hilos que nos gu�en desde la complejidad y oscuridad de la alquimia a la sencillez y luminosidad de la teor�a at�mica de Dalton y de Avogadro. As� pues, no se llega aqu� al nivel de respuestas sobre la estructura de los �tomos ni mucho menos al nivel de las respuestas de frontera sobre las posibles part�culas �ltimas... �Los quarks? Hasta donde se puedan conocer en estos �ltimos a�os del segundo milenio despu�s de Cristo.

Al leer este libro har�s un viaje, de ficci�n, aunque no absurdo, con personajes imaginarios pero no imposibles, al lado de las inteligencias y voluntades reales que lucharon para hallar respuestas. En este revivir s�lo se te pide que te ubiques en cada �poca por la que transcurras, tratando de hacer a un lado el lenguaje cient�fico que ya conoces, o que se ha filtrado a tu vida diaria sin sentir, a trav�s de los medios de comunicaci�n, y te posesiones de las preguntas. Que te digas a ti mismo �c�mo me convencer�a de que la materia est� hecha de �tomos?; �de cu�ntas clases?; �c�mo darme cuenta de que la materia, a nivel de lo peque��simo, no es una suerte de pasta informe y continua?; �qu� son los elementos qu�micos?; �qu� es una transformaci�n qu�mica?

No es la intenci�n oculta de este libro ense�ar rudimentos de qu�mica, para ello ya hay suficientes libros buenos. Mi intenci�n declarada es hacerte vivir una emoci�n por poder, pero la considerar�a f�til si no pretendiera que quedara en tu mente algo m�s que la memoria de una lectura fugaz. Mi deseo es que al final admitas el hecho, no evidente y olvidado, de que la comprensi�n racional del mundo material que nos rodea es uno de los actos m�s aut�ntica y exclusivamente humanos que puedan darse. Por otra parte, deseo que aprecies que el conocimiento de la Naturaleza y de los beneficios o maleficios tecnol�gicos que de �l se derivan o se puedan remediar, lo hemos heredado del esfuerzo de muchos y para que una naci�n se lo apropie y lo incremente en el presente, para su beneficio, se requiere la paciencia y el esfuerzo de otros muchos, continuadores de una tradici�n de b�squeda de conocimiento. Para decirlo en forma llana, el conocimiento de la Naturaleza no es asunto de "ench�lame otra", ni fruto instant�neo de un decreto de gobierno, por muy bien intencionado que sea, aunque s�, fruto de lenta maduraci�n, susceptible de malograrse, si no hay un consenso claro de protegerlo y fomentarlo.

Por equipaje basta tu buena voluntad y un barniz de humanidades. Ayuda de emergencia la encontrar�s en las notas de pie de p�gina.

Una �ltima aclaraci�n antes de partir. Si tus intereses en la vida no han estado hasta ahora relacionados directamente con la qu�mica y si decides emprender este viaje, m�s vale que lo termines, pues de otra manera corres el riesgo de quedarte con los conocimientos de la �poca en que lo suspendas.

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