Incipiente desarrollo industrial

Incipiente desarrollo industrial


En materia de industria los progresos del nuevo departamento eran escasos. La capital contaba con dos talleres de curtidur�a "bien construidos y amueblados", en los que se fabricaba "una obra igual a la extranjera". Hab�a adem�s 308 peque�os talleres "de las dem�s artes comunes" (alfarer�as, veler�as, herrer�as, carpinter�as, sastrer�as, etc.), con cuyos productos "se provee lo necesario al consumo y en los que se ocupan 1 322 operarios". Estos talleres, en los que el due�o empleaba a su propia familia y cuando mucho dos o tres sirvientes, aunados a las huertas y a las casas de comercio, proporcionaban ocupaci�n a buena parte del vecindario y contribu�an a que Aguascalientes ofreciera el "espect�culo de un pueblo laborioso y morigerado".

Aunque muy venida a menos estaba todav�a El Obraje, una f�brica de tejidos de lana y algod�n fundada por Jacinto L�pez Pimentel en los primeros a�os del siglo XIX. En sus mejores �pocas este taller dio ocupaci�n a varios cientos de obreros. La ruina de esta f�brica, que en el fondo se deb�a a la inestabilidad que imperaba en todo el pa�s y a la competencia de los tejidos extranjeros, de mayor calidad y mejor precio, resultaba incomprensible para los autores del Primer cuadro estad�stico. Seg�n ellos el fracaso se origin� al desprenderse la familia L�pez Pimentel de la f�brica y al caer �sta en manos inexpertas, que cre�an "que la direcci�n de esta obra era un quehacer mon�tono y de rutina".


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