Lucha antigobiernista


En Monterrey surgieron tambi�n grupos antigobiernistas, formados esencialmente por estudiantes de derecho. La oposici�n de �stos fue divulgada por medio de diversos peri�dicos. Adolfo Ducl�s Salinas sac� a luz La Democracia Latina, en 1902. En ese mismo a�o Juan Garc�a Guajardo edit� Redenci�n y Esteban E. Guajardo public� La Constituci�n, redactado por estudiantes. Al a�o siguiente, en 1903, apareci� Renacimiento, publicado por Antonio de la Paz Guerra y Santiago Roel, estudiantes tambi�n de jurisprudencia. Las aprehensiones de estos periodistas fueron frecuentes y, ante la amenaza de expulsi�n, los estudiantes de leyes se declararon en huelga el 3 de marzo de 1903.

En diciembre de 1902 hab�a dejado el general Reyes la Secretar�a de Guerra y reasumido el gobierno de Nuevo Le�n. Su periodo estaba por concluir. Por lo mismo, se dispuso a emprender la campa�a para la reelecci�n. Sinti�ndose con el apoyo, aunque no muy decidido, del presidente D�az, Reyes, por medio de una circular girada a los alcaldes, otorg� mayores libertades pol�ticas.

La oposici�n obr� m�s abiertamente, apareci� entonces un manifiesto exponiendo entre otras exigencias: independencia del Poder Judicial; representaci�n aut�ntica de todas las clases sociales en la Legislatura; firmeza en la defensa de las libertades a fin de no perpetuar la dictadura; municipio libre; justa legislaci�n impositiva; mayor difusi�n de la instrucci�n p�blica; y, en fin, efectiva inviolabilidad de las garant�as individuales.

Dos violentas manifestaciones de oposici�n se registraron en el estado. Una en marzo de 1903, en Doctor Arroyo, con numerosas aprehensiones, y la otra en Monterrey, el 2 de abril del mismo a�o. Anualmente, en esa fecha, era conmemorado en todo el pa�s el triunfo de D�az en Puebla. En ese a�o la fiesta c�vica se convirti� en un encuentro violento de grupos pol�ticos antag�nicos. Uno, el reyista, que se reuni� frente a la casa del gobernador; el otro, de oposici�n, se congreg� en la Alameda para o�r a los oradores de la Gran Convenci�n Electoral Nuevoleonesa. Cuando el grupo de la Alameda se encamin� a la plaza de Zaragoza y coincidi� con un destacamento de la polic�a municipal y con algunos dispersos del grupo reyista, alguien hizo un disparo. La confusi�n fue terrible. Siguieron muchos disparos entre ambos grupos. Se dijo que casi todos proven�an de los balcones y de la azotea del palacio municipal. Hubo ocho muertos y sesenta heridos. Un centenar de prominentes miembros de la Convenci�n fue encarcelado; otros lograron huir.

De los opositores que lograron escapar al extranjero, sin duda uno de los m�s notables, fue Adolfo Ducl�s Salinas. Durante su permanencia en San Luis Missouri no dej� de combatir por medio de su pluma. Escribi� y public� all� sus obras: M�xico pacificado, Emigrados pol�ticos, H�roe y caudillo y otros libros combativos que contribuyeron a la exaltaci�n de la causa revolucionaria.

Tambi�n continu� trabajando intensamente el joven profesor Antonio I. Villarreal. Orador, escritor, agresivo y exaltado idealista, se hab�a unido a los Flores Mag�n y a los dem�s miembros de la Junta Revolucionaria. Lleg� a ser destacado militar y pol�tico, como lo veremos en el transcurso de estas p�ginas. Seguidora de sus actividades, Andrea Villarreal, su hermana, escribi� en Regeneraci�n y en La Prensa, de San Antonio, contra el gobierno de los Estados Unidos, por apoyar a D�az. Poetisa delicada, no se limit� a escribir, actu� tambi�n en forma directa, obteniendo armas y pas�ndolas clandestinamente. Pobre y olvidada, muri� en el Hospital Militar de Monterrey.


Índice generalAnteriorÍndice de capítuloSiguiente