PÁJARO MOSQUITO

Hay unos pajaritos tan chiquitos, que el bulto todo de unos de ellos es menor que la cabeza del dedo pulgar de la mano, y pelado es m�s de la mitad menor de lo que es dicho; es una avecica que, dem�s de su peque�ez, tiene tanta velocidad y presteza en el volar, que vi�ndola en el aire no se le pueden considerar las alas de otra manera que las de los escarabajos o abejones, y no hay personas que le vea volar que piense que es otra cosa sino abej�n. Los nidos son seg�n la proporci�n o grandeza suya. Yo he visto uno de estos pajaricos que �l y el nido puestos en un peso de pesar oro pes� todo dos tomines, que son veinte y cuatro granos, con la pluma, la cual si no tuviera, fuera el peso mucho menos. Sin duda parec�a en la sotileza de sus piernas y manos a la avecicas que en las m�rgenes de las horas de rezar suelen poner los iluminadores; y es de muy hermosas colores su pluma, dorada y verde y de otras colores, y el pico luengo seg�n el cuerpo, y tan delgado como un alfiler. Son muy osados, y cuando ven que alg�n hombre sube en el �rbol en que cr�a, se le va a meter por los ojos, y con tanta presteza va y huye y torna, que no se puede creer sin verlo cierto es cosa la peque�ez de este pajarico, que no osara hablar en �l sino porque sin m� hay en esta corte de vuestra majestad otros testigos de vista. De lo que hacen el nido es del flueco o pelos de algod�n, del cual hay mucho y les es mucho al prop�sito.

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