Las capitales Tlalpan y Toluca


En 1827 Lorenzo de Zavala era el gobernador y en el Congreso la división se ahondaba entre escoceses y yorkinos. Zavala era yorkino radical y trataba de forjar un nuevo país progresista, de espaldas al pasado novohispano y tomando por modelo a los Estados Unidos anglosajones.

Propició Zavala un nuevo traslado de los poderes del estado. Ahora se dirigieron a Tlalpan, donde habrían de estar del 15 de junio de 1827 al 23 de julio de 1830. Otra vez la cercanía de la ciudad de México atraía demasiado a funcionarios y políticos. En contradicción con estas actitudes, se pretendía establecer una capital en forma, fundando el Instituto Literario, la Casa de Moneda, una biblioteca y la fábrica de puros. El resultado fue una difícil existencia de tales instituciones. Mayormente cuando los políticos atendían otros asuntos, como la expulsión de españoles, o participaban en episodios sensacionales, como la revuelta de Tulancingo o el golpe de La Acordada.

Lo de Tulancingo fue el intento frustrado de algunos escoceses que trataron de detener a los yorkinos, cada día más poderosos. El golpe de La Acordada partió en cambio de estos últimos, cuando vieron que su candidato a la presidencia, Vicente Guerrero, había sido derrotado por Gómez Pedraza. Uno de los autores del golpe fue el gobernador Zavala, quien después ocuparía el Ministerio de Hacienda. Mas no duró el gobierno de Guerrero y a Zavala le fue mal, pues hubo de marchar al exilio. En tales circunstancias volvió Múzquiz a la gubernatura. Y como la experiencia había mostrado que la cercanía de la capital del país era fuente de conflictos, se decidió el traslado de los poderes a Toluca: el 24 de julio de 1830 ya estaba sesionando la legislatura en el valle matlatzinca. Con los poderes llegó a Toluca la imprenta oficial y los restos del Instituto Literario.


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