Con fundamento en estos estudios y en los realizados posteriormente por grupos
científicos del INAH
, Valadez Moreno, uno de sus integrantes, y
el profesor William Breen Murray, han hecho aportaciones valiosas.
El primero, en sus tesis (1992) resume lo realizado hasta ahora y hace sus propias observaciones. En relación con los sitios, los clasifica en abiertos (simples y con petrograbados y pictografía); y compuestos (abiertos y de abrigos rocosos).
Murray, por su parte, ha enfocado su interés en dilucidar lo que él llama "numeración prehistórica". Ha encontrado que los petroglifos en forma de puntos aparecen alineados hacia el horizonte y "parecen corresponder a la posición del sol al amanecer, en fechas significativas del año, como solsticios y equinoccios". En otra enorme roca ha observado "más de 200 rayos en seis líneas horizontales y cuatro verticales", laboriosamente grabada. "Hasta la fecha dice parece ser la expresión numérica más compleja registrada en petroglifos en el mundo." El mismo autor considera que podría tratarse de "cálculos sinódicos (o fases lunares) que además de marcar el cambio estacional regulaban los ciclos nomádicos de los grupos pretéritos de Nuevo León".