Las fuerzas insurgentes, después de ocupar la ciudad de San Luis, avanzaron hacia los pueblos del norte y ocuparon Catorce y Matehuala. A fin de evitar su paso a Nuevo León el gobernador Santa María destacó en los pueblos del sur a uno de los jefes más distinguidos: Juan Ignacio Ramón, comandante de la Compañía de Lampazos. Hallándose en Labradores (Galeana) y en Río Blanco (Aramberri), Ramón mantuvo correspondencia con el caudillo insurgente Mariano Jiménez y enviaba copia de sus cartas al gobernador. Uno y otro acabaron por unirse a los insurgentes. Santa María salió de Monterrey al valle del Pilón (Montemorelos), y allí licenció sus fuerzas. Es posible que ambos hayan estado en la batalla de Aguanueva el 7 de enero de 1811, donde las fuerzas realistas se pasaron al bando insurgente.
Al ocupar Saltillo, Mariano Jiménez, envió a Monterrey a los brigadieres Juan Bautista Carrasco e Ignacio Camargo, a fin de que controlaran los pueblos del noreste. En la mañana del 26 de enero entró también Jiménez a Monterrey, donde fue recibido con júbilo. Aquí dictó una patriótica proclama. Su estancia fue muy breve, la noticia de la derrota de Hidalgo en el Puente de Calderón le hizo volver a Saltillo. Al salir designó como gobernador a José Santiago de Villarreal, antiguo alcalde mayor de Salinas.