En abril de 1811, Hidalgo, Allende y los suyos llegaron a Saltillo. A consecuencia de sus derrotas, había empezado a gestarse en San Antonio de Béjar, en Texas, un movimiento contrarrevolucionario, secundado en Laredo por José Ramón Díaz de Bustamante, Ignacio Elizondo y otros. En esta población y en Monclova planearon la aprehensión de los caudillos insurgentes: cuando éstos avanzaron, fueron sorprendidos y capturados en Acatita de Baján y conducidos al patíbulo en Chihuahua. Juan Ignacio Ramón y el gobernador Manuel de Santa María fueron también fusilados.
Fue Elizondo uno de los principales promotores de la contrarrevolución. Se había hecho insurgente cuando en Río Grande sorprendió al tesorero Royuela y se apoderó de los fondos que conducía. Emprendió luego su campaña insurgente en Texas y, al pasar a Laredo, lo hizo "con el fin de aprehender europeos y embargar sus intereses". Investigaciones recientes comprueban que fue allí donde Díaz de Bustamante y no el obispo Marín de Porras, como hasta ahora se ha dicho, le persuadió para que volviera a ser realista.
El obispo, apenas enterado del avance insurgente a Saltillo, había salido a Monterrey el 8 o el 9 de enero, al parecer con rumbo a Texas, donde había estado en visita pastoral en 1805. Pero ante la insurgencia de Texas, decidió salir de Laredo a Mier y, por Camargo, Reynosa y San Fernando continuar por la Huasteca hasta la ciudad de México. Allá permaneció hasta 1812, en que volvió a Monterrey.