Los cañones, emplazados en Madero y Zaragoza, hacían fuego hacia el palacio de gobierno. Seis certeros disparos destrozaron las almenas del edificio. Éste se hallaba defendido por una parte de la guarnición y de la Defensa Social. Allí se hallaban el gobernador licenciado Salomé Botello, los oficiales José E. Medellín, Arturo Pérez, Alfredo Larios, Jesús Mancilla, Felipe Calderón, el jefe de la policía, Santibáñez y otros.
La azotea estaba custodiada por el subteniente Antonio Muñoz, auxiliado por Lorenzo Sada y Mariano Martínez. Abajo, en la esquina de 5 de Mayo y Zaragoza, el capitán Miguel Velázquez, comandante de la artillería, con un cañón de 80 milímetros hacía también disparos muy certeros. La planta baja del palacio estaba defendida por los tenientes coroneles Peña e Izaguirre, con cien hombres.
En contraesquina del palacio, en las bóvedas del templo del Sagrado Corazón de Jesús, se hallaba considerable número de hombres de la Defensa Social, al mando del subteniente Julián H. Muñoz y del cadete Antonio Elizondo, reforzados por la gente del teniente Simón García Quiroga. Desde allí hacían fuego hacia el norte.
Las avanzadas de Antonio I. Villarreal habían logrado llegar, por la calle de Zaragoza, hasta la esquina de Tapia. Allí murieron, entre otros, el ametralladorista Jesús Arellano, del Primer Batallón, y el teniente Antonio Lara, del 12° Regimiento.