Una de las administraciones públicas más fecundas y dinámicas fue, indudablemente, la de Aarón Sáenz. Electo gobernador, tomó posesión el 4 de octubre de 1927. Durante su régimen, organizó la hacienda pública estableciendo impuestos a la propiedad territorial, a la industria, a las profesiones, a las sucesiones, herencias, legados, etc. Protegió la producción, dictando la Ley de Protección a la Industria e incrementando la energía eléctrica. Apoyó el proyecto de los industriales de la ciudad, encabezados por Roberto G. Sada, para la introducción del gas natural, proveniente de Texas. El gasoducto Reynosa-Monterrey, de 232 kilómetros, fue construido rápidamente y para 1930 el gas no fue sólo para la industria sino también para uso doméstico. Monterrey fue la primera ciudad, y por muchos años la única, que disfrutó de este adelanto.
Sáenz impulsó también la educación. Recibió para ello todo el apoyo de la Secretaría en manos entonces de Moisés Sáenz Garza, su hermano. Promulgó la Ley de Instrucción Pública; construyó la Escuela Industrial "Álvaro Obregón", inaugurada el 4 de octubre de 1930 y levantó otras escuelas de las llamadas "monumentales", como la Fernández de Lizardi. Propició, además, la construcción, creando la Comisión de Planificación.
Monterrey sufrió metamorfosis notables con la construcción del Palacio Federal; ensanchó la calle de Morelos y la de Zaragoza y planeó la prolongación de Pino Suárez. Intensificó los trabajos de pavimentación; promovió los estudios para la canalización del río Santa Catarina; inició los trabajos de abastecimiento de agua en Linares e incrementó los de Monterrey. En su tiempo fueron iniciadas las carreteras Monterrey-Laredo, Monterrey-Cadereyta, Monterrey-Saltillo, y promovió la construcción de la presa del Ayancual y construyó la de los Herreras.