Muchas veces oirá el político que le proponen que se haga en su patria tal o cual cosa que se hace en un país extraño. Son muchos los que claman por que en su país se dé una ley o se implante una institución como las que rigen y se han implantado en otros pueblos; muchos son los que creen que el bienestar de una nación se puede lograr por medio de tales trasplantaciones.
El político habrá de reflexionar despacio sobre esto. Es posible que alguna ley o alguna institución de país extraños convenga al nuestro; es posible también que no convenga. Todos los países no son lo mismo; no es la misma su historia; no es la misma su tradición; no son las mismas sus condiciones físicas; no son los mismos, en fin, sus hombres. Debe proceder, por tanto, con mucha cautela el político; él habrá de conocer lo que pasa en los países extranjeros; este conocimieto le servirá de auxilio en sus gestiones.
Pero el político no debe acoger sin estudios, sin una detenida reflexión previa, las leyes, trazas e instituciones de otros países. Esto le puede llevar a gobernar con abstracciones; gobernar con abstracciones consiste en dar leyes sabias, justas, discretas, sí, pero leyes que no se acoplan ni tienen perfecta concordancia con la realidad para la han sido hechas; es dedir, que con toda su sabiduría, justicia y discreción, estas leyes sólo lo serán tales en el papel, o, lo que es lo mismo, no serán eficaces.
La labor del político ha de consistir en estudiar bien el país en que vive y gobierna; él ha de conocer cómo viven y piensan sus compatriotas; conocerá la historia de su patria, las tradiciones, las costumbres, las diferencias que existen de unas regiones a otras;conocerá también el grado de cultura del país, sus condiciones físicas, lo que produce y lo que puede producir; estudiará el estado de las industrias y las modalidades y características del arte. Luego, el político, con arreglo a tales datos, a tales estudios, hará las leyes y dispondrá su gobierno. Es posible que los mismos que clamaban por las leyes e instituciones que ha creado el político no sean las que aquellos querían; pero el político no se inquiete; él habrá gobernado y legislado de acuerdo con la realidad, de acuerdo con la realidad de su país y el genio de su pueblo, y sus leyes e intituciones serán eficaces.
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