III. LAS TELECOMUNICACIONES HASTA 1950

EL CRECIMIENTO Y LA MADURACI�N de las telecomunicaciones, la disminuci�n de los costos reales de los servicios, y el aumento en disponibilidad, confiabilidad, seguridad y conectividad de los servicios ofrecidos, no han sido producto de desarrollos aislados y espont�neos de las comunicaciones como �reas cient�fica y tecnol�gica independiente; han sido resultado de avances muy importantes en diversos campos del conocimiento como la ingenier�a espacial y la aeron�utica, pasando por la ciencia de materiales y la f�sica, hasta la tecnolog�a digital, o sea, la electr�nica y la computaci�n. Muchos de estos avances, como ya ha sido mencionado, se lograron a partir de fines y prop�sitos militares, pero muchos otros, tuvieron sus or�genes en aplicaciones civiles; espec�ficamente, en el caso del tel�fono, la meta original ni siquiera fue resolver un problema de telecomunicaciones, sino que fue producto de experimentos conducidos por Bell para ayudar a su esposa, quien ten�a problemas auditivos. De hecho, lo que Bell pretend�a era obtener un sistema que permitiera visualizar las se�ales de voz para auxiliarlo en sus labores de ense�anza a personas sordomudas.

Se puede observar una evoluci�n paulatina que tiene su origen en los sistemas m�s rudimentarios, los cuales hoy nos parecen obsoletos. Incorporando de manera sistem�tica los adelantos permitidos por los avances cient�ficos y tecnol�gicos se generan nuevos sistemas y servicios que con frecuencia dejan asombrado no �nicamente al lego en la materia, sino tambi�n a ingenieros y usuarios familiarizados con sistemas de "otras generaciones" tecnol�gicas.

Las telecomunicaciones se han convertido en un satisfactor de necesidades cotidianas de un importante n�mero de habitantes y corporaciones de este planeta. Pero a pesar de esto, solamente unos cuantos se habr�n preguntado c�mo opera alg�n sistema en especial. Asimismo, pocas personas est�n conscientes de cu�les han sido los verdaderos fundamentos de las comunicaciones, los cimientos sobre los cuales se han construido las telecomunicaciones de fines de este siglo.

Con objeto de estudiar con cierto detalle algunos conceptos importantes de este fascinante mundo de la transmisi�n de informaci�n a distancia, iniciamos este cap�tulo presentando de manera esquem�tica los sistemas tradicionales de las telecomunicaciones, desde el punto de vista m�s sencillo, aclarando que los adelantos fueron introducidos lentamente, mejorando poco a poco todo lo existente hasta ese momento, conforme la ciencia y la tecnolog�a lo iban permitiendo. Se explicar� el funcionamiento del sistema telegr�fico m�s simple, el del tel�fono, el de la radio y el de la televisi�n monocrom�tica (blanco y negro). Sin estas experiencias no se hubiera podido evolucionar al sistema global de telecomunicaciones con que hoy se cuenta, y que permite establecer pr�cticamente de manera instant�nea y autom�tica la comunicaci�n entre dos aparatos telef�nicos cualesquiera del planeta. Tampoco se contar�a (o se hubiera contado, en su momento) con el servicio de t�lex, ni existir�an ahora el correo electr�nico, la televisi�n crom�tica, las transmisiones de FM estereof�nica, las transmisiones de televisi�n de alta resoluci�n con sonido de alta fidelidad, o el facs�mile. Por supuesto, no podr�amos pensar ahora tampoco en las redes de computadoras.

EL TEL�GRAFO

La telegraf�a el�ctrica, iniciada hace un siglo y medio, fue durante largo tiempo una buena alternativa para el correo, puesto que ofrec�a una transmisi�n pr�cticamente instant�nea, aunque limitaba su uso a mensajes cortos. Como interven�an operadores, no era posible transmitir informaci�n confidencial o secreta. Utilizaba una codificaci�n del texto a s�mbolos que pueden llamarse "puntos" y "rayas" el�ctricos u �pticos, realizada por alguien en forma manual. Si bien la transmisi�n de las se�ales telegr�ficas ocurr�a entonces a la misma velocidad que las transmisiones de datos con las redes de inform�tica de hoy (�la f�sica no ha cambiado!), la diferencia entre un sistema del siglo pasado y uno de fines del siglo XX radica en la cantidad de informaci�n que se transmite en el tiempo: antes eran unos cuantos s�mbolos por minuto, mientras que los sistemas de ahora son capaces de transmitir millones de s�mbolos por segundo.

La telegraf�a se origin� antes de que la f�sica y la electricidad alcanzaran la madurez para explotar cabalmente los beneficios de este invento. Existe documentaci�n acerca de tel�grafos �pticos, basados en sistemas similares a los sem�foros, que operaban en 1794 en la primera Rep�blica Francesa, y en Gran Breta�a en 1795. En 1793, C. Chappe desarroll� un tel�grafo �ptico que permiti� la transmisi�n de mensajes por medio de se�ales obtenidas con la ayuda de brazos articulados y cuyas posiciones indicaban el s�mbolo de que se trataba. Inclu�a torres repetidoras de la se�al, separadas de 5 a 10 km entre s�. Con ello, si hab�a buena visibilidad, se pod�an transmitir entre Tol�n y Par�s, a trav�s de 120 torres, aproximadamente 50 s�mbolos por hora, y se requer�an 40 minutos para que un mensaje cubriera la distancia citada. Esto fue un enorme logro, puesto que eran transmisiones cuyas velocidades eran 90 veces mayores que las de los mensajeros con cabalgaduras. Para apreciar de nuevo la importancia de las comunicaciones en el aspecto militar, cabe mencionar que precisamente por medio de un tel�grafo de sem�foros se transmitieron las noticias acerca de las victorias francesas sobre Austria en 1794. En menos de una d�cada proliferaron tel�grafos tipo Chappe en Rusia, Suecia, Dinamarca, Prusia, India y Egipto.

Sin embargo, para que el sistema telegr�fico fuese explotable por medio de sistemas el�ctricos, fue necesario dominar primero la electricidad. Tuvieron que pasar muchos a�os para que Morse, alrededor de 1844, hiciera las primeras demostraciones, enviando mensajes entre Baltimore y Washington, y despu�s entre Boston y Nueva York. M�s tarde, ya con la posibilidad de la electricidad, es decir, enviando los mensajes por medio de cables met�licos, el servicio penetr� cabalmente en el mercado. Los cables fueron instalados en forma paralela a las v�as de los ferrocarriles, fundamentalmente para facilitar su mantenimiento y para reparar las l�neas da�adas (situaci�n que se presentaba con bastante frecuencia). En las transmisiones al�mbricas se env�an se�ales el�ctricas utilizando para ello el c�digo Morse, representando los "puntos" y las "rayas" con diferentes valores de voltajes.

En el primer a�o de este siglo, se introdujo la telegraf�a inal�mbrica, siendo el pionero G. Marconi, quien logr� transmitir exitosamente se�ales telegr�ficas a trav�s del Atl�ntico. Con ello se estableci� la posibilidad de sustituir los cables met�licos por emisiones electromagn�ticas, dando as� a este sistema una mayor libertad de acci�n, y, sobre todo, la posibilidad de cubrir mayores distancias a un costo mucho menor por no tener que instalar postes ni l�neas met�licas entre los lugares que se deseaba comunicar. La mayor ventaja de la telegraf�a inal�mbrica sobre la al�mbrica reside en que la primera se realiza por medio de transmisiones tipo punto a multipunto, encarg�ndose el medio atmosf�rico de transportar la informaci�n desde la fuente al destino.

Por otra parte, la desventaja de este sistema consiste en que, por estar la se�al en el canal atmosf�rico disponible para todos, se pierde privac�a en la comunicaci�n, ya que todo aquel que as� lo desee y que cuente con los equipos espec�ficos, puede recibir e interpretar la se�al. Esto cre� la necesidad de proteger la informaci�n que ser�a transmitida por este medio, utilizando sistemas de criptograf�a.

El paso del lenguaje escrito al "c�digo" Morse, tal como lo indica su nombre, es precisamente una etapa de codificaci�n, en la cual a cada s�mbolo del alfabeto escrito se asigna una sucesi�n de s�mbolos binarios (lo cual quiere decir que �nicamente existen dos posibilidades, que en este caso son "puntos" y "rayas"). Este concepto, aunque rudimentario, es la primera versi�n estructurada, seg�n los conceptos modernos, de un sistema de comunicaciones digitales. Para ejemplificar esta idea, as�gnesele un "uno" al punto el�ctrico y a la "raya" el�ctrica, un "cero".

Entonces, la palabra "COMUNICACIONES" se codifica con la clave Morse en el conjunto de puntos y rayas

Si ahora, a cada raya ("-") se le asigna un "1" y a cada punto se le asigna un "0", la codificaci�n resulta ser

N�tese que si tanto el transmisor como el receptor conocen los s�mbolos que ser�n usados, la informaci�n codificada es independiente de dichos s�mbolos y s�lo depende de sus posibles combinaciones. De hecho, si cambiamos todos los puntos por rayas y viceversa, la estructura de la palabra codificada no cambia; si el receptor hace lo mismo, la comunicaci�n puede llevarse a cabo sin ning�n problema. La palabra consistente en unos y ceros, de hecho, tambi�n es una versi�n codificada con el c�digo de Morse de la palabra "COMUNICACIONES"; m�s espec�ficamente, es una versi�n que utiliza un c�digo digital binario (es decir, que s�lo utiliza dos posibles s�mbolos digitales binarios).

En la telegraf�a m�s simple se transmiten las se�ales por medio de cables met�licos inyectando en ellos voltajes de distinta duraci�n para el punto y la raya. En el receptor, es necesario detectar la presencia de esas se�ales as� como su duraci�n para poder diferenciar entre ambos posibles s�mbolos. En la telegraf�a inal�mbrica la codificaci�n se realiza igual que en la al�mbrica, pero en lugar de tener conductores met�licos (cables) que realizan la funci�n del canal de comunicaciones, se inyectan las se�ales, en este caso electromagn�ticas, a la atm�sfera, siendo �sta el canal de comunicaciones.

Con el desarrollo del tel�grafo el�ctrico se dispuso, por primera vez en la historia de la humanidad, de un sistema de telecomunicaciones que, a diferencia de los tel�grafos �pticos que lo precedieron, estaba disponible 24 horas al d�a, independientemente de las condiciones climatol�gicas y de la hora del d�a. Si a esto se le agregan aspectos de tipo econ�mico y el hecho de que el nuevo sistema pod�a prestar servicio al p�blico en general, se puede ver el impacto del nuevo servicio: a trav�s de �l se instaur� la presencia de las telecomunicaciones en la vida cotidiana de la sociedad.

EL TEL�FONO

Este sistema, tal como se conoce en la actualidad, fue producto de muchos trabajos desarrollados de manera paralela, fundamentalmente en Europa y en Estados Unidos. Tiene sus or�genes en los experimentos de J. Fourier (1768-1830) y R. Willis (1800-1875) sobre la naturaleza de las se�ales de voz, y de C. Bourseul (1829-1907), quien concibi� la posibilidad de transmitir voz por medio de cables, usando una membrana met�lica para generar corrientes el�ctricas (se�ales el�ctricas con contenido de informaci�n similar al de las se�ales de voz). La factibilidad de este concepto fue demostrada experimentalmente por P. Reis (1834-1874), quien dedic� su vida a estudiar las propiedades mec�nicas del o�do humano. En Europa, a pesar de haberse realizado demostraciones exitosas de estas innovaciones, se juzg� que el sistema, si bien novedoso, no tendr�a mayor aplicaci�n y por tanto no tuvo el impacto que debi� haber tenido.

Sin embargo, A. G. Bell, quien en 1876 patent� en Estados Unidos un invento similar, tuvo mayor tenacidad (y los recursos econ�micos suficientes) para llevar su invento hasta sus �ltimas consecuencias. A pesar de que al ofrecer en venta su patente a la Western Union Telegraph Company en 100 000 d�lares, la reacci�n fue similar a la europea, Bell sigui� adelante con sus trabajos. Present� su invento en la Exposici�n Mundial de Filadelfia en 1876, y poco tiempo despu�s la misma Western Union le ofreci� 25 millones de d�lares por la patente. Bell declin� la oferta y fund� su propia empresa (Bell Telephone Company), que se convertir�a en una de las empresas m�s grandes y poderosas del planeta (tan s�lo en los primeros tres a�os de su operaci�n instal� m�s de 50,000 aparatos telef�nicos).

El sistema telef�nico consiste fundamentalmente en tres elementos: 1) El aparato telef�nico, que consta a su vez de circuiter�a electr�nica, un sistema que convierte voz en se�ales el�ctricas para su transmisi�n y un sistema que convierte se�ales el�ctricas en se�ales ac�sticas. Los circuitos electr�nicos del aparato telef�nico son los encargados de hacer la se�alizaci�n, es decir, de activar el timbre a la hora de recibir una llamada, o de seleccionar el n�mero al cual se desea hacer una llamada. Esta �ltima operaci�n se realiza en M�xico, y en pa�ses con tecnolog�a similar, enviando peque�os pulsos el�ctricos que permiten a la central seleccionar al destinatario. La manera en que esto ocurre es la siguiente: a cada n�mero del disco dactilar le corresponde el mismo n�mero de pulsos el�ctricos. En otras palabras, al seleccionar el n�mero 123-4567 con el disco dactilar, se env�an del aparato a la central 7 sucesiones de pulsos separados cada uno por el mismo intervalo de tiempo, y cada sucesi�n a su vez est� separada de la precedente y la sucesiva por un intervalo m�s largo; en este ejemplo se tendr�a un pulso, seguido de dos pulsos, tres, y as� sucesivamente. No hace mucho la selecci�n del n�mero por medio de pulsos fue sustituida por una selecci�n por medio de distintas frecuencias, donde a cada n�mero le corresponde un tono distinto. Con esa informaci�n se establece un circuito el�ctrico entre los aparatos de ambos usuarios, es decir, el del que marca el n�mero y el del que recibe la llamada. 2) Un sistema de transmisi�n, por medio del cual se hacen llegar las se�ales de voz convertidas a el�ctricas de uno a otro de los usuarios. En el trayecto entre ellos hay una gran cantidad de conductores el�ctricos (aunque tambi�n contienen fibras �pticas, enlaces satelitales, canales de microondas, cables submarinos) y de dispositivos electromec�nicos o electr�nicos que garantizan la continuidad de la trayectoria de los dos aparatos entre los que se desea sostener la conversaci�n. 3) Un sistema de conmutaci�n, por medio del cual se seleccionan las rutas que debe seguir una llamada para llegar de la fuente al destino. La informaci�n acerca del n�mero seleccionado es proporcionada a la red por medio del usuario (al "marcar" un n�mero), para posteriormente ser procesada en las centrales telef�nicas ubicadas en los extremos de los canales. De esta manera se selecciona la ruta que debe seguir una llamada.

El elemento de transmisi�n junto con el de conmutaci�n podr�an llamarse tambi�n red de transmisi�n o red telef�nica.

El sistema de conmutaci�n consiste en un conjunto de centrales telef�nicas enlazadas por medio de canales. La funci�n de las centrales consiste en establecer un circuito o canal ininterrumpido entre los dos aparatos en que se sostiene una conversaci�n. Es evidente que no es posible tener un canal de comunicaciones entre cualquier par de usuarios del servicio telef�nico. Por ejemplo, para comunicar a cuatro usuarios entre s�, con canales dedicados (es decir, un cable que sale de las instalaciones de uno de ellos y llega a las instalaciones del otro), se requerir�an seis canales dedicados, lo cual s� parece factible; para enlazar a 200 usuarios, el n�mero de canales ser�a de 19 900, lo cual tampoco parece imposible; pero para enlazar a 1000 usuarios el n�mero de canales requeridos es de 1000 x 999/2, es decir, cercano a 500 000. Si se considera que en M�xico hay actualmente m�s de 8 millones de usuarios del servicio telef�nico (hogares o empresas), y que, adem�s, en el mundo existen cerca de 1000 millones de usuarios, el n�mero de canales que se requerir�an es exorbitante.

La soluci�n que se instrument� para resolver este problema es la siguiente: considerando que se requiere un enlace dedicado entre todas las posibles parejas de usuarios, para hacer llegar la llamada proveniente de ese usuario desde su hogar u oficina hasta la red telef�nica, se establece un canal entre el usuario y la central m�s cercana. Entre las diferentes centrales existen suficientes canales para que un buen n�mero de usuarios puedan sostener conversaciones simult�neamente. Estos canales se asignan a conversaciones, de acuerdo con el orden en que se solicitan por los usuarios. Es decir, al "descolgar" el aparato telef�nico, uno recibe la invitaci�n a marcar (lo que se conoce como "l�nea"), se transmite el n�mero al que se desea hablar, y la central se encarga de buscar un canal para establecer la llamada. Si el usuario fuente escucha el tono de "ocupado", esto puede deberse a que el aparato destino est� en otra llamada, o bien, a que en alg�n segmento de la ruta seleccionada no se pudo encontrar un canal disponible para la conversaci�n.

Las llamadas de larga distancia por selecci�n autom�tica reciben un tratamiento similar. La diferencia est� en que, al seleccionar lo que se conoce como el acceso de larga distancia, la central busca una ruta hacia una central que est� enlazada a otras centrales de larga distancia. Estas rutas, a diferencia de las locales, que est�n basadas principalmente en cables de cobre, son v�a sat�lite, o usan enlaces de microondas, y recientemente se basan en cables de fibra �ptica. Al llegar la llamada a la ciudad destino, se entrega la llamada a las centrales locales, para completar la llamada localmente.

La primera central telef�nica comercial fue instalada en 1878 (tan s�lo dos a�os despu�s del invento del tel�fono) en Connecticut, y daba servicio a 21 aparatos telef�nicos. Sin embargo, el n�mero creci� de manera muy acelerada, al grado de que en 1880 ya hab�a 138 en Estados Unidos, las cuales enlazaban m�s de 30 000 usuarios. Diez a�os despu�s de la patente de Bell ya hab�a en Estados Unidos m�s de 150 000 suscriptores; 12 000 en Canad�; 26 000 en Gran Breta�a; 22 000 en Alemania; 12 000 en Suecia; 9 000 en Francia, y 7 000 en Rusia.

RADIODIFUSI�N (RADIO Y TELEVISI�N)

Las transmisiones de radio y televisi�n tuvieron sus inicios en las dos primeras d�cadas de este siglo. En este per�odo fueron sentadas las bases para la radiotransmisi�n, que a la postre dar�a origen a las transmisiones comerciales de radio, as� como a las de la transmisi�n y recepci�n de se�ales de video, sobre las cuales se basa la televisi�n moderna. En este proceso, participaron principalmente E. H. Armstrong (1890-1954), con sus trabajos en radiorreceptores; V. Zworykin (1889-1982), quien trabaj� en c�maras de televisi�n; J. L. Baird (1888-1946), quien por primera vez logr� transmitir la imagen de un rostro humano a trav�s de la televisi�n, con calidad "reconocible" (en blanco, negro y distintos tonos de grises). Las transmisiones regulares de estaciones de televisi�n tambi�n se iniciaron en esa �poca: en 1928 la WRNY de Nueva York; en 1929 la BBC de Londres; la CBS y la NBC de Estados Unidos en 1931. En 1951 hab�a en Estados Unidos m�s de 15 millones de televidentes.

En 1941 se iniciaron transmisiones regulares de radio con la t�cnica FM (modulaci�n de frecuencia), bajo la direcci�n de E. H. Armstrong.

Tanto para el sistema de radio como para el de televisi�n (conocidos gen�ricamente como sistemas de radiodifusi�n) es necesario que las se�ales originales, que contienen la informaci�n que ha de ser transmitida, sean convertidas en se�ales el�ctricas, para posteriormente, a su vez, convertirlas en se�ales electromagn�ticas, mismas que ser�n depositadas en la atm�sfera para su transmisi�n.

En el sistema de la radio este proceso se realiza de la siguiente manera: las se�ales que contienen la informaci�n que se ha de transmitir son se�ales ac�sticas provenientes ya sea de voz o de alg�n instrumento que genere m�sica. La conversi�n de estas se�ales ac�sticas a se�ales el�ctricas se realiza por medio de alg�n tipo de micr�fono, es decir, un sistema que acepta a su entrada se�ales ac�sticas (vibraciones mec�nicas del aire) y que a su salida genera se�ales con las mismas caracter�sticas en lo referente a la informaci�n que contienen, pero que ahora son de tipo el�ctrico. En este caso, la informaci�n consiste en la forma de las se�ales, ya sea como funci�n del tiempo, o bien, equivalentemente, en la manera en que est� compuesta por se�ales de tipo senoidal. Es importante resaltar que para una reproducci�n exacta de la m�sica es necesario conservar toda la composici�n de la se�al, es decir, las frecuencias y las amplitudes a lo largo del tiempo, ya que esto es lo que permitir� diferenciar entre sonidos generados por una flauta, por un piano o por un coro, por ejemplo. La reproducci�n de las se�ales (es decir, la reconversi�n de se�al el�ctrica en se�al ac�stica) se realiza por medio del proceso inverso: se inyecta la se�al el�ctrica en un sistema que genera, a partir de las se�ales el�ctricas, se�ales ac�sticas (figura III.1). Normalmente esto ocurre por medio de bocinas o altavoces, los cuales tienen bobinas que mueven membranas de cart�n, mismas que, a su vez, mueven el aire y generan las ondas perceptibles por el o�do.

 

Figura III.1. Conversi�n de se�ales el�ctricas en ac�sticas.

En el caso de la televisi�n, la se�al que contiene la informaci�n es de mayor complejidad que la de la radio, ya que las se�ales contienen, adem�s de informaci�n acerca de sonidos, informaci�n acerca de composici�n luminosa de im�genes. En este cap�tulo se explicar� �nicamente la televisi�n monocrom�tica, es decir, blanco y negro. Los tres elementos que contienen informaci�n acerca de las im�genes son los siguientes:

—la distribuci�n de luminosidad, es decir, la forma en que aparecen luces (blanco), sombras (negros) y las distintas tonalidades de grises;

—la composici�n de la imagen en funci�n de las tres dimensiones espaciales; y

—los movimientos de los elementos mencionado

Adicionalmente se tiene, desde luego, el sonido, mismo que recibe un tratamiento similar al del caso de la radio.

A trav�s de c�maras de televisi�n se integran los tres factores anteriores en una se�al el�ctrica equivalente, cuya amplitud var�a con relaci�n al tiempo. Esta conversi�n se realiza por medio de un proceso de barrido: la c�mara genera un haz que se mueve horizontalmente de izquierda a derecha, detectando las variaciones en las caracter�sticas luminosas de las im�genes. Al llegar al extremo derecho de la imagen, regresa el haz a la izquierda, se mueve ligeramente hacia abajo, y repite el proceso hasta llegar a la parte inferior derecha de la imagen. En ese momento el haz regresa a la esquina superior izquierda de la imagen y repite el proceso (v�ase figura III.2)

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Figura III.2. Barrido de una imagen.

El n�mero de l�neas horizontales por imagen determina la calidad de la imagen reproducida, y existen diferentes normas internacionales al respecto. En el sistema empleado en M�xico se usan 525 l�neas horizontales por imagen. Por otra parte, al igual que en el caso del cine, para dar al ojo humano la sensaci�n de im�genes que se mueven de una manera suave, se generan im�genes fijas a raz�n de 60 por segundo. Cada imagen se genera por las 525 l�neas horizontales mencionadas. Es evidente que las se�ales que han de ser transmitidas, para no perder demasiado detalle, requieren captar y transmitir aun las variaciones m�s r�pidas que sin la televisi�n podr�a captar el ojo humano. Esto requiere de un ancho de banda de 4.2 MHz. La parte de audio necesita una banda adicional de 25 kHz. Para evitar traslapes entre los canales, entre dos canales adyacentes (por ejemplo, el 4 y el 5), se deja un espacio libre, conocido como banda de guardia. Las transmisiones se realizan en diferentes pa�ses con distintas normas.

Adem�s, para garantizar que la imagen en el aparato receptor sea de buena calidad, que no se mueva aleatoriamente, o que no aparezcan rayas horizontales o verticales en la pantalla, se requiere de informaci�n adicional en la se�al; esta informaci�n se conoce como informaci�n de control o de sincron�a, y a trav�s de ella se garantiza que el aparato receptor interprete cada imagen recibida como una imagen completa, es decir, que no tome y reproduzca la mitad de una imagen y la mitad de la siguiente para generar una imagen en el receptor.

La reproducci�n se hace invirtiendo las operaciones realizadas en la conversi�n inicial: se toma la se�al el�ctrica y se inyecta en un sistema (cinescopio) en el cual se realiza un barrido en la misma forma que la descrita, generando a su paso puntos de diferente luminosidad e intensidad en la pantalla (figura III.3). Esto es lo que ve el hombre. Pero la reproducci�n es de la misma forma que la transmisi�n: 60 im�genes fijas por segundo, cada una de las cuales est� compuesta por 525 l�neas horizontales.

Figura III.3. Generaci�n de imagen en el receptor.

La generaci�n de im�genes crom�ticas (es decir, de televisi�n a colores) est� basada en los mismos principios b�sicos, aunque con procedimientos m�s complejos necesarios para el env�o y la recepci�n de la informaci�n de los colores.

Una vez que se cuenta con las se�ales el�ctricas equivalentes, las transmisiones tanto de radio como de televisi�n se realizan de una manera muy parecida. Se emplean sistemas de transmisi�n que consisten b�sicamente en las siguientes componentes:

     a) Modulador: su funci�n consiste en trasladar el espectro de la se�al a la banda en que debe realizarse la transmisi�n. Cada canal que se transmite, tanto en radio como en televisi�n, tiene una distinta frecuencia portadora, y esto es precisamente lo que �bica a un canal en el sitio adecuado del sintonizador del receptor. Por ejemplo, en radio (AM) la portadora de una se�al que se recibe en 600 kHz del cuadrante, tiene una frecuencia de 600 kHz.

     b) Transmisor, cuya funci�n consiste en amplificar la se�al proveniente del modulador e inyectarla en la antena de transmisi�n.

     c)
Antena de transmisi�n, encargada de inyectar en la atm�sfera la se�al proveniente del trasmisor.

Esto supone que la se�al de entrada del sistema es la se�al el�ctrica equivalente a la que contiene la informaci�n, es decir, del equipo de audio o de la c�mara de televisi�n (v�ase figura III.4).

 

Figura III.4. Sistema de transmisi�n de radiodifusi�n.

Existen muchas formas de modular una portadora, y dependiendo del tipo de modulaci�n la informaci�n de inter�s estar� contenida en distintas partes de la se�al modulada (y por tanto, recibida). Por ejemplo, en radio de amplitud modulada, como su nombre lo se�ala, la modulaci�n es de amplitud, y por tanto la informaci�n est� contenida precisamente en la amplitud de la portadora modulada. En FM (modulaci�n de frecuencia), la informaci�n est� contenida en la frecuencia de la portadora; esto significa que a mayores amplitudes de la moduladora (que contiene la informaci�n original) se transmite una portadora modulada, cuya frecuencia es mayor que la frecuencia nominal de la portadora, y cuando la moduladora tiene una amplitud menor la frecuencia de la se�al transmitida tambi�n es menor (a amplitudes mayores de la moduladora corresponden frecuencias mayores de la portadora modulada) (figura III.5).

Figura III.5. Amplitud modulada (AM) y frecuencia modulada (FM).

Para concluir este cap�tulo, es conveniente resaltar que, si bien estos tres sistemas de telecomunicaciones no son los �nicos que estaban disponibles durante la primera mitad de este siglo, en ellos se conjugan las bases que posteriormente ser�an utilizadas para desarrollar los sistemas m�s modernos. Como puede observarse, los principios b�sicos de operaci�n de estos sistemas tradicionales de comunicaci�n tienen cada uno de ellos sus peculiaridades, pero comparten, sin embargo, muchos elementos comunes. En los cap�tulos siguientes se analizar�n los elementos comunes de estos sistemas y se ver� c�mo �stos y las diferencias entre ellos han dado origen a los sistemas modernos de telecomunicaciones. Figura III.3. Generaci�n de imagen en el receptor.

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