La crisis de la Independencia


Para cerrar este cap�tulo, examinaremos los hechos ocurridos en la etapa final del periodo, de 1808 a 1821, y que llamamos la crisis de la independencia, porque el resultado fue la ruptura del lazo que ligaba a la Nueva Espa�a con la metr�poli. Los acontecimientos que desataron la crisis ocurrieron fuera de la intendencia de Arizpe concretamente en el centro del virreinato, pero fue tal su magnitud que repercutieron en todo el �mbito de la Colonia. Examinaremos brevemente en qu� consistieron y c�mo influyeron en nuestra regi�n. Nos referiremos a tres hechos principales: el conflicto criollos y gachupines de la ciudad de M�xico en 1808; la revoluci�n insurgente de 1810 acaudillada por Miguel Hidalgo, y el movimiento trigarante de 1821 encabezado por Agust�n de Iturbide.

En 1808 Napole�n Bonaparte invadi� Espa�a, apres� al rey y al heredero y nombr� a su hermano Jos� Bonaparte monarca de Espa�a. El pueblo espa�ol respondi� con una insurrecci�n general en contra de los franceses. Cuando en la Nueva Espa�a se supo que el reino estaba ac�falo, los "criollos" de la ciudad de M�xico, encabezados por el ayuntamiento, trataron de ganar la participaci�n pol�tica que los reyes borbones les hab�an negado. Los criollos, los espa�oles nacidos en Nueva Espa�a, estaban en conflicto con los gachupines llegados de la pen�nsula para el desempe�o de los puestos del gobierno colonial. Los reyes borbones hab�an postergado a los criollos al negarles la participaci�n en el gol de su propia patria —como ellos dec�an— y otorgar los puestos importantes a los peninsulares. �stos respondieron con un armado que domin� a los criollos, pero que no resolvi� el conflicto pol�tico.

Hasta donde tenemos noticia, el enfrentamiento entre criollos gachupines no se dio en la Intendencia de Arizpe, pues no se mostr� esa escisi�n del grupo dominante, lo que indica que los intereses de los miembros de la elite estaban mejor concertados que en la ciudad de M�xico. Podemos se�alar que aqu� la pol�tica de los borbones favoreci� al grupo de espa�oles, tanto criollos como peninsulares; los mercaderes perjudicados por los cambios estaban fuera de la Intendencia, principalmente en M�xico y Guadalajara. Los ricos de la Intendencia de Arizpe no hab�an sido tan maltratados por el rey como los de otras regiones.

En 1810 estall� la revoluci�n social protagonizada por indios y castas que afect� una amplia zona de la Nueva Espa�a que prend�a las intendencias m�s pobladas del centro, occidente y sur del virreinato: Guanajuato, Valladolid, Guadalajara, Puebla, Oaxaca, Veracruz y M�xico. En la guerra insurgente tambi�n participaron algunos criollos, sobre todo cl�rigos y militares, que actuaron como caudillos y guerrilleros. La rebeli�n fue sofocada en 1817 por el ej�rcito borb�nico, pero no extinguida.

El movimiento insurgente no tuvo importantes adhesiones en la Intendencia de Arizpe. Si bien Miguel Hidalgo comision� a Jos� Mar�a Gonz�lez de Hermosillo para propagar la insurrecci�n en estos territorios, fue poco lo que logr�. Las fuerzas insurgentes ocuparon El Rosario el 24 de diciembre de 1810 y saquearon la Real Caja tras vencer a las fuerzas realistas comandadas por el coronel Pedro de Villaescusa. Luego avanzaron hacia el norte con la intenci�n de tomar Cosal� y en el trayecto recibieron la adhesi�n de los mulatos del presidio de Mazatl�n. Gonz�lez de Hermosillo atac� San Ignacio Piaxtla el 7 de febrero de 1811, pero fue completamente derrotado por las fuerzas realistas al mando del brigadier Alejo Garc�a Conde, intendente de Arizpe. Gonz�lez de Hermosillo, con los restos de su tropa, volvi� a Jalisco. En el noroeste dej� su nombre a la ciudad que hoy es la capital del estado de Sonora.

En la zona serrana, en Badiraguato, hubo otro movimiento de ind�genas y mestizos capitaneado por Apolonio Garc�a, levantado en armas a principios de marzo de 1811. El d�a 13 los insurrectos enfrentaron a los realistas en Charay, donde fueron derrotados y se desbandaron. Queda a�n por averiguar si este movimiento tuvo relaci�n directa con los insurgentes de Gonz�lez de Hermosillo o fue una rebeli�n provocada por los problemas sociales propios de la regi�n. El obispo de Sonora, fray Francisco Rousset de Jes�s, hab�a condenado al movimiento insurgente en 1810, y del clero de su di�cesis s�lo fray Agust�n Jos� Chirl�n trabaj� en favor de la difusi�n de las ideas insurgentes. Los efectos m�s notables de la guerra insurgente en la Intendencia de Arizpe fueron de tipo econ�mico, pues las comunicaciones terrestres entre M�xico, Guadalajara y la intendencia quedaron interrumpidas entre 1810 y 1817, dado que no hab�a seguridad para los arrieros transportistas. Esta circunstancia provoc� el aumento del comercio de contrabando en toda la costa de la intendencia.

La lucha del pueblo espa�ol contra los invasores franceses tuvo otra importante faceta que fue el combate por los derechos pol�ticos de los individuos, que la monarqu�a espa�ola desconoc�a. En ausencia del rey, se reunieron en la ciudad de C�diz las Cortes, el Congreso de Representantes del reino, y elaboraron una constituci�n liberal que consagraba los derechos pol�ticos de los espa�oles de todo el imperio. Esta constituci�n se llam� "de C�diz" o "de 1812" porque fue promulgada en marzo de dicho a�o. Cuando Fernando VII volvi� de su prisi�n en Francia fue reconocido como leg�timo rey de Espa�a, pero se encontr� con una constituci�n vigente en la pen�nsula y en las colonias americanas.

De los ordenamientos de la Constituci�n de C�diz, dos fueron los que mayor repercusi�n tuvieron en las colonias: la restauraci�n del r�gimen municipal y la creaci�n de la Diputaci�n de Provincia, que era un cuerpo formado por diputados electos en cada provincia y cuya funci�n era proponer a las autoridades las medidas convenientes para el buen orden de los asuntos locales. La vigencia de la constituci�n fue breve, porque el rey la desconoci� en 1814, y no hubo tiempo para aplicarla en la Intendencia de Arizpe; pero en 1820 se restaur� y con ella se inici� la creaci�n de ayuntamientos en las ciudades de la intendencia y la instalaci�n de una diputaci�n de provincia en Arizpe con jurisdicci�n local y sobre ambas Californias. Este hecho es importante porque tanto los ayuntamientos como la diputaci�n fueron los instrumentos con los cuales los mineros, comerciantes y otros personajes importantes empezaron a ejercer funciones pol�ticas reconocidas por la autoridad.

El a�o de 1821 surgi� en el centro de la Nueva Espa�a el movimiento trigarante que acaudill� Agust�n de Iturbide. Fue un proyecto nacido de un sector de la elite novohispana de la regi�n central que, con una d�bil concertaci�n entre las diversas fuerzas sociales, logr� imponerse el 27 de septiembre de 1821 y desde la capital proclam� la independencia de M�xico. Cuando el movimiento trigarante a�n no triunfaba, ya en la Intendencia de Arizpe hubo adhesiones al Plan de Iguala que Iturbide hab�a proclamado, cosa que tambi�n ocurri� en muchos otros lugares de la Nueva Espa�a. El 16 de julio de 1821, el teniente coronel Ferm�n de Tarb� y el p�rroco fray Agust�n Jos� Chirl�n juraron el Plan de Iguala en el real de El Rosario. A fines del mes de agosto, el brigadier Alejo Garc�a Conde, que ahora era comandante general de las provincias internas, tambi�n lo respald�. En septiembre lo juraron el teniente coronel Arvizu, en Tucs�n, y Antonio Narbona, en Arizpe. Antonio Cordero era intendente de Arizpe por estas fechas, pero prefiri� renunciar a su cargo para no jurar el Plan de Iguala. Como la aceptaci�n del plan se generaliz� en la Intendencia, el ahora obispo de Sonora, fray Bernardo del Esp�ritu Santo, orden� a los p�rrocos de la di�cesis que no se opusieran a la proclamaci�n de las adhesiones.

As�, en menos de tres meses la gente importante de la intendencia de Arizpe se hab�a adherido al Plan de Iguala. Es sorprendente la rapidez con que se difundi� la informaci�n sobre el movimiento trigarante y su plan, y no menos extraordinaria la celeridad con la que fue aceptado en la Intendencia. M�s que una decisi�n de las autoridades parece que fue una opci�n de las personas importantes de la intendencia, que del poder econ�mico hab�an pasado a ejercer el poder pol�tico. Estas personas, que se llamaban "los notables", desempe�ar�an un papel muy importante en la historia de Sinaloa y de Sonora durante el siglo XIX.

Este punto de la historia sinaloense no est� suficientemente investigado. Falta encontrar la raz�n que ayude a explicar el c�mo y el porqu� de la aceptaci�n del movimiento trigarante por los notables de la Intendencia de Arizpe. La investigadora Rina Cu�llar Zazueta propone la hip�tesis de que los masones, que se hab�an extendido en la intendencia por lo menos desde 1816, desempe�aron un papel en la difusi�n de la informaci�n y actuaron como organizaci�n pol�tica para concertar las decisiones de sus miembros, Esta explicaci�n parece factible y convincente porque coincide con los hechos posteriores, que examinaremos en los siguientes cap�tulos.


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