El nuevo Bernal

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Las que el día 27 se recibieron de aquella plaza, y cuenta El Republicano, lo son en efecto refiérense al 24 del presente febrero y dicen que el día 22 los enemigos rompieron el fuego, y hasta la fecha calculamos en más de mil bombas las que nos han dirigido. El general con sus ayudantes está en el cuartel del octavo a donde han dirigido más de cuarenta de aquellas. ¡Cuánta desolación! Por todas partes se ven charcos de sangre, huesos y pedazos de carne de las infelices víctimas del fuego enemigo.

En este momento se han aproximado los buques, y en unión de las baterías que tienen en tierra hacen fuego vivísimo de balas y bombas. Imposible parece que sean tan bárbaros los americanos que en lugar de venir a medir sus fuerzas cuerpo a cuerpo con nosotros, incendien la ciudad como lo están haciendo. En Santo Domingo han caído cinco bombas, las cuales mataron a muchos de los heridos que allí estaban. A toda prisa se han pasado a esos infelices a San Francisco y la Parroquia, pero también en estos templos han caído proyectiles.

Los cónsules de Francia, Inglaterra y España pasaron una comunicación a nuestro valiente general Morales, pidiéndole se le permitiera mandar una comisión a Scott para que suspendiera los fuegos por veinticuatro o treinta horas, con el objeto de sacar a las familias de los súbditos de las naciones neutrales. El general contestó: "Que de la plaza no saldría bandera alguna de parlamento aunque fuera pidiendo la gracia que ellos solicitaban: que la plaza se arruinaría antes que demostrar ni aun indirectamente que él cedía; que si los cónsules querían, que fuesen a la isla de Sacrificios, y que desde los buques de sus naciones se entendieran con Scott, y que si éste quería en obsequio de ellos conceder esa entrega, que la diera, porque a él le era enteramente indiferente cesaran o siguieran los fuegos".

Justo es aplaudir esta energía y decisión qué le haría mucho honor en nuestros fastos militares, así como vituperar altamente el modo bárbaro, atroz y salvaje con que nos hacen la guerra nuestros enemigos por medio del incendio y la devastación. Siempre se ha tenido por reprobado en las naciones apelar a este arbitrio, al de envenenar las aguas y las carnes; pero en el siglo llamado de las luces y de la filosofía se ha recurrido a él. Éstos no son los hijos de Penn que al hacer su independencia de la Inglaterra protestaba no apelar a las conquistas. Éstos, los que merecieron la indulgencia y consideración de sabios seducidos y engañados, como Covarrubias, Filangieri, etc. Mas no será duradera ni sólida su gloria; México triunfará algún día cuando aplacado el Eterno vuelva su vista hacia nosotros y perdone nuestras aberraciones que justamente merecen mucho castigo... ¡Que llegue, Señor, que llegue el periodo de tu misericordia!

La posición del general Morales es sumamente difícil. Cerrado casi herméticamente Veracruz, parece imposible que emprenda una salida de la plaza sin parecer abrumado con la fuerza sitiadora mayor tres tantos que la suya...

Esta tarde (dicen de Veracruz) han pasado revista tres mil hombres, que mañana marchan en auxilio de la plaza. "La libertad de Inglaterra se defiende en los campos de Castilla", decía Wellington, y a este modo digo yo. "La libertad de México, salvo contingencias, acaso se defenderá en las llanuras del Encero donde Iturrigaray nos descubrió el secreto de ser independientes, o en el punto de Corral falso."1

El día 28 de marzo salió la tropa de México destinada a la defensa de Veracruz en buen orden, a la que ayer pasó revista Santa Anna en la Viga.

El día 31 de marzo (Jueves Santo) salió Santa Anna para Veracruz, pero esa plaza ya estaba tomada por Scott y cuya relación se ve en la carta siguiente venida de Jalapa que dice así:

Toma de Veracruz

Después de lo que había dicho a V. en mi carta del 13 sobre las operaciones de los sitiadores, hasta que colocaron la caza de su línea en el Médano de los Pocitos, no ocurrió más sino que conforme iban desembarcando fuerzas para Mocambo, continuaban prolongando su línea hasta que llegaron a la punta gorda, componiendo sus fuerzas cosa de trece mil hombres.

Desde el día 9 empezaron el desembarco, hasta el 22 no hicieron ningún fuego sobre la plaza, pues no merece el nombre de tal los disparos que hacían de vez en cuando con un obús colocado en el Médano de los Hornos, mientras que de la plaza de Ulúa se les estuvo haciendo constantemente fuego con buen éxito.

Durante estos días se ocupó el enemigo de los trabajos de sitio, estableciendo su campo, haciendo fosos y trincheras, y fortificando algunos puntos, como el Camposanto nuevo, el Médano llamado del Encanto, el Molino de viento, promedio, etc., tanto a vanguardia como a retaguardia, y en sus flancos, sin ser molestado a retaguardia más que por algunas escaramuzas de los jarochos y de la poquísima caballería que tenemos por estos rumbos, cuyas escaramuzas, hechas sin orden, plan ni concierto (como cosas de negros) no produjeron otro resultado que el de algunos muertos y heridos cuyo mayor número es de nuestra parte a causa de la superioridad de la tropa enemiga, pues se ocupaba en eso la de línea y también de sus armas como que son rifles de cuatro tiros.

A la vez que el enemigo construía sus baterías, que son de a doce morteros, cada una de a doce cañones para abrir la brecha frente al lienzo de muralla que queda entre los baluartes de Santa Bárbara y Santa Gertrudis...

1 No fue así. El Encero fue el teatro donde se confirmó la venduta de México que hizo Santa Anna en La Habana un año antes, y allí se redactaron los artículos de este infame convenio.