La política agraria


Memorable resulta su política agraria: fue el primero en dotar de tierras a campesinos que carecían de ella en Suchitlán, Cofradía de Suchitlán, Tepames y Cuauhtémoc. Así se iniciaba en 1916 el reparto de tierras en Colima. Hay que observar, sin embargo, una peculiaridad: "a diferencia de otras partes de México, donde los campesinos tomaron directamente posesión de la tierra, o presionaron con sus demandas al gobierno, Colima presenció una reforma agraria de arriba a abajo", lo cual dio pie a diversas arbitrariedades. Pero la política agraria de Ríos no se redujo exclusivamente al reparto de tierras —tan sólo fueron cuatro ejidos, sumando un total de 5 912 hectáreas que favorecieron a 716 campesinos—. Importante fue el impulso que pretendió dar a la agricultura, declarando de interés público el cultivo de la tierra y obligando a los propietarios a sembrar en la totalidad de la que poseyeran, por sí o por medio de aparceros.

En síntesis, los dos detonantes principales que hizo estallar Juan José Ríos durante su gubernatura fueron la política agraria, que dio pie a la aparición de nuevos actores sociales, como eran los campesinos agraristas, y su política contra la Iglesia. Aquella tocaba al grupo dominante; ésta, la sensibilidad popular. El orden social quedó alterado y los diversos grupos sociales se reorganizaron en defensa de sus intereses. Según avanzaba el programa de Ríos iban surgiendo las tensiones, sobre todo en las áreas rurales. Era evidente que, como bien lo expresa Blanca Gutiérrez Grageda, "en Colima la revolución se impuso por decreto, esto es: adquirió rostro a través de las reformas implementadas desde el Estado por los gobiernos constitucionalistas".


Índice generalAnteriorÍndice de capítuloSiguiente