De las primeras fuerzas revolucionarias organizadas en Coahuila, tres fracciones militares fueron puestas a cargo de Jesús Carranza, Antonio I. Villarreal y Pablo González, estos dos últimos de Lampazos. González destacó en el norte de Nuevo León a los capitanes José E. Santos y José Soto con la consigna de interrumpir la comunicación ferroviaria entre Monterrey y Laredo. Estos jefes se apoderaron de Villaldama y Bustamante y dinamitaron varios puentes del ferrocarril, a principios de marzo de 1913. Algunos de los encuentros fueron sostenidos contra los hombres de Francisco Naranjo, precursor revolucionario, fundador del Club Antirreeleccionista en 1900, pero que ahora, militando en el huertismo, había sido destacado en Lampazos.
La defensa federal fue también muy activa. De Monterrey fue enviado al norte de Nuevo León el general Trucy Aubert, a combatir a los revolucionarios. Las fuerzas de éstos, al mando de Jesús Carranza, entraron también al norte del estado. Acaudilladas por Fortunato Zuazua y Alfredo Ricaut, se incorporaron a las de Pablo González y libraron frecuentes tiroteos en esa zona capturando o abandonando, alternativamente, diversas poblaciones.
Una de las acciones militares más importantes fue la que se libró el 3 de mayo en pleno centro de Villaldama, defendida por el coronel Villanueva. Después de varias horas de refriega, los jefes carrancistas Rómulo Zertuche y Alfredo Flores Alatorre tocaron "cese el fuego" e intimaron a rendición. No habiéndola conseguido, se reanudó la lucha hasta desalojar a los federales. Esta derrota ocasionó la sustitución de Aubert por el general Téllez, quien recapturó la ciudad de Lampazos, que había caído en poder de Jesús Ramírez Escamilla y de Teodoro Elizondo el 15 de junio. Téllez, sin embargo, fue sorprendido poco después en Estación Rodríguez, a las márgenes del río Salado.