EL PROCESO HISTÓRICO
del noroeste novohispano en el siglo XVIII
como el de otras regiones de la colonia, avanzó hacia la consolidación del dominio
español que, de manera general, se revela en los siguientes aspectos: aumento
de la población no indígena y de sus actividades económicas, con el consecuente
incremento en la producción de plata, así como en el perfeccionamiento de los
mecanismos para la organización y sujeción de la sociedad por parte del gobierno.
Junto con estos hechos se observan otros que parecen contradecir la apreciación
anterior, como el aumento de las rebeliones de los indios en las provincias
de Sonora, Ostimuri y Sinaloa y la crisis generalizada del sistema de misiones
de jesuitas en las mismas provincias; sin embargo, los signos del descontento
de los indígenas también son una señal de que sufrían mayores injusticias por
parte de la población no indígena, y la desaparición de las misiones también
manifiesta que el gobierno colonial asía con fuerza las riendas del poder.