La frontera noroccidental del Estado de M�xico estuvo ocupada por siete pueblos "muy poderosos y grandes, todos de gente serrana", es decir, otom�es: Chapa (de Mota), Jilotepec, Jiquipilco, Jocotitlan, Cuahuacan, Cila y Mazahuacan. Los otom�es tuvieron organizaci�n pol�tica y religiosa, "viv�an en poblado y ten�an su rep�blica, con mandones y se�ores que reg�an a sus s�bditos".
En cuanto a la organizaci�n religiosa, hab�a un sacerdote supremo con el t�tulo de Tecutlato, y adivinos que se dec�an Tlaciuhque, "allegados y semejantes a su dios [...]", al que le hablaban y �l les respond�a. Adoraban a dos dioses principales y a uno menor: los primeros eran Otontecutli y Yocippa, y el menor Atetein.
Su comida consist�a en ma�z, frijoles cocidos, ax�, sal y tomate; tamales colorados o xocotamales; zorrillos, culebras y lirones; perritos, conejos, pescado, ratones, comadrejas, sabandijas, venados y topos; tambi�n com�an yerbas, tunas y ra�ces. Beb�an la miel del maguey. En general ten�an buenas comidas y buenas bebidas.
El grado de cultura era diferente entre los diversos grupos otom�es. Uno de
esos grupos, el conocido como tamime, despu�s de labrar sus sementeras, trataba
de vivir con mexicanos o con otros otom�es m�s adelantados y aprender de ellos
sus lenguas y costumbres; se les llamaba entonces otonchichimecas o nahuachichimecas.
Sus vestidos eran pobres y desali�ados, tanto hombres como mujeres usaban el
cabello largo. Eran expertos cazadores y conocedores de yerbas y ra�ces con
las que comerciaban de casa en casa.
Jilotepec es mencionado en las fuentes hist�ricas como lugar de paso obligado
por las tribus que salieron de Chicomoztoc, ya que unas se quedaron en Tula
y otras avanzaron hacia la regi�n poblano- tlaxcalteca.
Su posici�n geogr�fica, en el corredor de las migraciones, los coloc� en un balc�n desde el que pudieron observar a sus vecinos y aliarse o no con ellos. El prestigio de buenos guerreros de que gozaron los otom�es hizo que fuesen temidos o que se apreciara su ayuda en caso de guerra. Se consideraban m�s afines a los tepanecas que a los acolhuas, de modo que cuando se enfrentaron Azcapotzalco y Texcoco los otom�es favorecieron a los soberanos acolhuas. Sin embargo, cuando Nezahualc�yotl, soberano de Texcoco, pretende llegar a Jilotepec, los otom�es salen a recibirlo a Cuautitl�n, sin permitirle llegar a Jilotepec.
En cuanto Tenochtitlan empieza a cobrar poder�o, sus monarcas emprenden campa�as militares hacia la regi�n otom�. Moctezuma Ilhuicamina conquista Teotlalpan, Jilotepec y Tula. El rey Ahuizotl conquista otra vez Jilotepec, Chapa y su regi�n, con el pretexto de que los otom�es serv�an de muy mala gana a los mexicanos. �stos se ensa�aron contra sus enemigos al grado de que los otom�es suplicaron a Ahuizotl que detuviese el saqueo por el cual obtuvieron ma�z, frijol, ch�a, gallinas, ropa, joyas y plumas.
Una vez conquistados por los mexicas, Jilotepec y Jocotitlan pasan a engrosar
la lista de tributarios, y por los productos que figuran en ella podemos darnos
cuenta de la econom�a de la regi�n: conejos, liebres, p�jaros y, curiosamente,
hongos "de los que emborrachan".
Nombre que significa en n�huatl "en el agua o r�o de la ch�a"; en otom� "nonth�".
Poco sabemos de la �poca anterior a la conquista mexica: s�lo de una peque�a
migraci�n del siglo XIII procedente de Chapa, que sali� a incursionar por tierras
de Teotlalpan y pobl� algunos lugares como Ajacuba, Ueipuchtla y Tezcatepec,
sitios en que se instalaron familias independientes que m�s tarde reconocieron
a los soberanos mexicas, especialmente al segundo Moctezuma.
Situada en el valle de Matlatzinco, el asentamiento se identifica por sus pobladores,
los matlatzincas. Arqueol�gicamente la regi�n fue habitada desde los primeros
tiempos del precl�sico y su ocupaci�n ha sido continua hasta nuestros d�as.
Ya en �pocas en que encontramos historia "escrita", las fuentes nos dicen que
hubo una estrecha relaci�n cultural entre Tula y Toluca, pues esta �ltima ciudad
formaba parte de "las manos y los pies" del se�or�o tolteca. Relaciones familiares
salvaguardan la cultura tolteca en el valle de Matlatzinco: los infantes Pochotl
y Xilotzin, hijos de Topiltzin Meconetzin, fueron enviados a los altos montes
y tierras de Toluca, en �poca de la desintegraci�n tolteca, a fin de que no
se acabara el linaje real. Esa nobleza se enlaza a su vez con los chichimecas
de X�lotl, ya que un hijo de �ste se casa con Azcax�chitl, hija del pr�ncipe
Pochotl.
Seg�n Ixtlilx�chitl, el valle de Toluca fue recorrido por el mismo X�lotl y su hijo Nopaltzin, en una de las traves�as que hicieron antes de establecerse en Tenayuca.
Cuando Azcapotzalco domina la pol�tica de los valles centrales, la regi�n de Toluca se liga culturalmente a esa cabecera: un ejemplo de ello es que en ambos lugares se hablan las mismas lenguas, matlatzinca y otom�, y se adoran los mismos dioses. Mas el apogeo tepaneca no dura largo tiempo y su poder�o es remplazado por la Triple Alianza. Entonces muchos tepanecas buscan refugio en tierras toluque�as y algunos se dirigen hacia Ocuila, Xalatlauhco y Atlapulco. La zona de influencia tepaneca, hacia el occidente, va m�s all� de la sierra de las Cruces; llega a Ixtlahuacan, Quahuacan, Xilotzinco y Ocelotepec, pueblos reclamados por don Antonio Cort�s, cacique de Tlacopan en el siglo XVI.
La situaci�n anterior refleja la dependencia del valle de Toluca de Azcapotzalco, primero, y de Tlacopan, despu�s. Como Tlacopan form� parte de la Triple Alianza, vendr�n en seguida las conquistas de esa confederaci�n cuando se expande hacia el occidente. En ese rumbo se encontraban los michuaques, enemigos de los tenochcas, y para atacarlos o para defenderse de ellos era menester apoderarse primeramente de la regi�n mat�arzinca; hacia all� se dirigieron los ejercitos de la Triple Alianza.
Axay�catl irrumpe en el valle de Toluca en el a�o 12 tochtli- 1478. La guerra
tuvo por resultado el reconocimiento, por parte de Axay�catl, del se�or de Toluca
como principal autoridad de toda la regi�n. Despu�s vendr�a el reparto de tierras
entre los vencedores y el tributo impuesto a los vencidos. Las cabeceras tripartitas
gozar�an, entre otras prerrogativas, de tierras labradas por los habitantes
matlatzincas. En esa situaci�n los encontr�, casi un siglo despu�s, Hern�n Cort�s.
Seg�n las fuentes, el poblamiento de Malinalco data del siglo XII de nuestra
era, cuando Cuauhtexpetlatzin envi� gente de Culhuacan a Ocuila y Malinalco.
Otra migraci�n lleg� procedente de Nepopualco, sin que se precise la fecha.
La poblaci�n nahua llego mucho despu�s con Malinalx�chitl, hechicera, hermana
de Huitzilopochtli. Con su arribo se le da el nombre actual a la poblaci�n.
Antes se conoc�a como Texcaltepeticpac.
Al parecer, la impresionante zona ceremonial data de 1476. Seg�n el arque�logo Jos� Garc�a Pay�n, los templos pudieron haberse construido en tiempos de Ahu�zotl y de Moctezuma Xocoyotzin, soberano que ordena proseguir con su construcci�n. Pocos a�os despu�s, las tropas de Andr�s de Tapia incursionar�an por esa poblaci�n.