Los Mochis y el valle del Fuerte


El surgimiento de la ciudad de Los Mochis y la apertura al cultivo del valle del Fuerte fueron dos hechos de la época cañedista que estuvieron ligados a las políticas del gobierno federal a que nos referimos en el apartado anterior. En ambos casos podemos observar la injerencia del gobierno federal en asuntos de tanta importancia para la economía sinaloense como las comunicaciones ferroviarias y marítimas, la colonización con extranjeros y la concesión de la tierra y del agua.

Esta historia empezó en 1872, cuando el ingeniero estadunidense Albert Kimsey Owen llegó al valle del Río Fuerte y a la bahía de Ohuira como explorador de una empresa ferrocarrilera de su país en busca de un puerto en la costa del noroeste para que fuera la terminal de una línea férrea que correría hasta Nueva York o Norfolk, Virginia, para agilizar el comercio entre los Estados Unidos y los países asiáticos. Owen pensó que este puerto podía ser Topolobampo y que el ferrocarril, además de servir al comercio estadunidense, podría abrir mercados para los productos agrícolas que se cultivaran en el valle del Fuerte. Es decir, Owen concibió la idea de lo que hoy es el ferrocarril Chihuahua al Pacífico, que tardaría 90 años en hacerse realidad. La primera acción fue asociarse con algunos compatriotas suyos residentes en el valle y también con mexicanos de la región, para adquirir grandes extensiones de tierras que serían beneficiadas por el ferrocarril, cosa que consiguieron, Owen y sus socios, gracias a la benevolencia con la que el gobierno federal distribuía las tierras nacionales. Es de notar que estos terrenos eran baldíos en realidad, y no las tierras desamortizadas que habían perdido los indios mayos. Siendo ya copropietario de las tierras, Owen inició la construcción del ferrocarril en el año de 1884, pero la empresa estadunidense que la llevaba a cabo no pudo concluirla. Entre 1900 y 1929 operó otra empresa ferroviaria, la Kansas City Mexico and Oriente Company, que sólo logró construir la parte sinaloense de la vía, entre Topolobampo y San Felipe, más dos secciones discontinuas en el altiplano chihuahuense. El gobierno mexicano compró la empresa y terminó la obra en 1961.

La empresa ferroviaria de Owen se conjugó con el proyecto de establecer en Topolobampo una colonia agrícola con inmigrantes estadunidenses, aprovechando las grandes facilidades que el gobierno federal otorgaba para la colonización. Entre 1886 y 1896 funcionó la empresa colonizadora The Credit Foncier Company, organizada por Albert K. Owen como sociedad cooperativa y con ciertas características del socialismo utópico, porque la tierra, los recursos naturales y otros medios de producción eran de propiedad común pero los explotaban en forma privada los cooperativistas; además, sólo la empresa podía ejercer el crédito y el comercio. Este rasgo del proyecto colonizador atrajo a muchos estadunidenses de nivel socioeconómico medio y bajo, porque en ese momento el socialismo utópico era una ideología muy difundida en los Estados Unidos, de modo que 1 245 colonos de esta nacionalidad ocuparan los asentamientos que la compañía estableció en el valle del Fuerte, principalmente en los terrenos del paraje conocido como Los Mochis.

La historia de la colonización tiene visos de novela por el idealismo de aquellos pioneros, que contrastaba con la ineficiencia de Owen y de otros dirigentes como administradores de la empresa. La obra más relevante de los colonos fue la construcción del mayor de los sistemas de riego que se conocían en el valle, pues excavaron con picos y palas un canal principal de 11 kilómetros de longitud para llevar el agua del Río Fuerte hasta el predio Los Mochis, más la construcción de dos kilómetros de canales derivadores y el desmonte de 1 500 hectáreas de terrenos eriales que abrieron al cultivo. Pero la colonia fracasó a causa de los errores administrativos de los dirigentes, por los que perdieron las concesiones de la tierra y del agua. Las tierras que desmontaron los colonos, el sistema de riego y las concesiones federales pasaron a manos del estadunidense Benjamin Francis Johnston, quien fundó en Los Mochis la empresa Sinaloa Sugar Company, que llegaría a ser el más importante ingenio azucarero del estado. Algunos de los colonos se quedaron en Los Mochis y trabajaron con Johnston; otros se dispersaron en diversos puntos del valle y volvieron a los Estados Unidos en 1913, cuando su gobierno les propuso la repatriación.

Johnston llegó al valle del Fuerte en 1890 y trabajó como empleado del hacendado Zacarías Ochoa, dueño del ingenio El Águila, situado cerca del pueblo de Ahome. Zacarías Ochoa quebró y Owen se quedó con la hacienda, y después adquirió el ingenio La Constancia, propiedad de Francisco Orrantia y Sarmiento; estas operaciones se financiaban con capital de inversionistas de Chicago. Cuando Johnston creó Sinaloa Sugar Company contaba con un capital de un millón de dólares, con el cual amplió considerablemente el sistema de riego y las tierras de cultivo que dejaron los colonos. La empresa agroindustrial de Johnston atrajo a muchos pobladores mexicanos que acudieron a trabajar en los campos y en la fábrica de azúcar, de modo que surgió una nueva población que fue declarada sindicatura el 1º. de junio de 1903, el mismo año en que el ingenio realizó su primera zafra. Así, a partir de los colonos estadunidenses y de las inversiones de Benjamin Francis Johnston nació la ciudad de Los Mochis, que en 1910 contaba con 1 188 habitantes, y se inició la moderna explotación de las tierras del valle del Fuerte.


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