La pol�tica en el estado interno de Occidente


En el estado interno de Occidente la actividad pol�tica estaba en manos de los notables, quienes ejerc�an plenos poderes en sus territorios de influencia, pero que chocaban contra los intereses de otros en cuanto sal�an. As�, podemos observar que los ayuntamientos funcionaron sin disensiones internas, como cuerpos homog�neos y disciplinados, a trav�s de los cuales los distintos grupos de poder hac�an o�r su voz y defend�an su autodeterminaci�n. No sucedi� lo mismo con el Congreso local, porque ninguno de los grupos de notables tuvo la capacidad necesaria para controlar la mayor�a absoluta de los votos, de aqu� que en el seno de la legislatura predominaran los desacuerdos y las alianzas precarias. Por las mismas razones, el Ejecutivo estatal era muy inestable y mantuvo continuas pugnas con la legislatura. Otro elemento de discordia era la presencia del comandante general del estado, nombrado por el gobierno federal pero inmerso en la din�mica de la pol�tica local, en la que pod�a ser un apoyo para el gobernador o bien un obst�culo para el ejercicio de su autoridad. As�, en 1825, estaba el gobernador Sim�n El�as Gonz�lez en pl�ticas con los jefes yaquis en busca de una soluci�n al conflicto, cuando se present� el comandante general, Jos� Figueroa, y a despecho de la orden del gobernador emprendi� la campa�a contra esos ind�genas y desat� la rebeli�n.

A consecuencia de esta revuelta la capital del estado se traslad� interinamente a Cosal�, donde Francisco Iriarte tom� posesi�n de la gubernatura en noviembre de 1826. Al tratar el punto de la ciudad que ser�a asiento de los poderes estatales se manifest� la profunda divisi�n que hab�a entre los diputados de la primera legislatura, pues unos ped�an la vuelta a El Fuerte y otros propon�an la ciudad de Culiac�n. La legislatura qued� bloqueada varios meses porque tres de los diputados la abandonaron dej�ndola sin el quorum legal. En septiembre de 1827, la legislatura entr� en conflicto con el gobernador Iriarte y huy� al real de El Rosario para evitar las presiones del ejecutivo. Luego, decret� que �lamos ser�a la capital del estado y all� se estableci� con la protecci�n militar del comandante, coronel Mariano Paredes de Arrillaga, quien depuso a Iriarte de la gubernatura. La primera legislatura concedi� a El Rosario el t�tulo de "ciudad asilo de El Rosario" porque ofreci� protecci�n a los legisladores.

El conflicto entre los poderes legislativo y ejecutivo hizo crisis en junio de 1829, estando ya en funciones la segunda legislatura constitucional (1828-1830), cuando las milicias de Culiac�n, en apoyo del depuesto gobernador, se enfrentaron a los militares fieles a la legislatura en el Palmito, lugar cercano a Culiac�n. Los legisladores prometieron reinstalar a Iriarte en su puesto si los sublevados depon�an las armas, como en efecto sucedi�.

Los diputados de la legislatura hicieron ostentaci�n de su filiaci�n a la masoner�a yorkina, pues, como testifica Eustaquio Buelna en sus Apuntes para la historia de Sinaloa, cambiaron el nombre tradicional de varias poblaciones y les impusieron el de sus respectivas logias. De esta manera, el 5 de septiembre de 1828, la villa de San Sebasti�n pas� a ser Ciudad Concordia; el d�a 11 el presidio de Mazatl�n recibi� el nombre de Villa de la Uni�n, y al pueblo de Chametla se le denomin� Villa de Diana. Este hecho, aunque parece trivial, nos confirma la idea de que la organizaci�n mas�nica estaba firmemente establecida en Sinaloa y que pudo ser el soporte de la actuaci�n pol�tica de los notables; sin embargo, esta apreciaci�n deber� ser sustentada en una investigaci�n documental. En la provincia de Sonora tambi�n hubo cambios de nomenclatura: Nacameri se convirti� en Ray�n, Altar en Figueroa, Oposura en Moctezuma y Pitic en Hermosillo.

En el breve lapso de seis a�os hubo muchas pugnas pol�ticas en el estado interno de Occidente, y s�lo hemos se�alado los m�s sobresalientes por el encono de los beligerantes, que lleg� hasta las armas. En lo general, esta etapa de la historia de las provincias del noroeste fue muy conflictiva en el aspecto pol�tico, pues las disensiones ocurrieron en el seno de la legislatura y enfrentaron al Congreso contra el gobernador. Si observamos la lista de gobernadores constatamos que ninguno pudo completar su periodo constitucional, que era de cuatro a�os. El gobernador que tuvo mayor continuidad fue Francisco Iriarte, pero s�lo ejerci� sus funciones durante 12 meses continuos. Los principales puntos en disputa fueron tres: qui�n deb�a ocupar la gubernatura, d�nde deb�a estar la capital del estado y si deb�an convertirse las provincias de Sinaloa y Sonora en estados independientes. En el trasfondo de estas pugnas podemos ver las luchas entre los grupos de notables por impulsar sus intereses econ�micos y estorbar los de los otros. El grupo que llegaba a la gubernatura pod�a controlar los puestos de la administraci�n estatal e influir sobre el poder judicial, lo que le daba una ventaja apreciable sobre sus rivales. Si la capital del estado se ubicaba en la zona de influencia de ciertos notables, mayores eran sus posibilidades de adelantar en sus negocios. El desplazamiento de la capital del estado de El Fuerte a Cosal�, luego a Culiac�n y por �ltimo a �lamos expresa, pues, tambi�n la intensa lucha entre las facciones. El tercer punto del diferendo, la divisi�n del estado, fue el que mayores consecuencias tuvo en el proceso hist�rico del noroeste, por lo que lo examinaremos con m�s detenimiento.

CUADRO VII.2. Gobernadores del estado interno de Occidente, 1824-1830
Cuadro de relaci�n de los Gobernadores del estado interno de Occidente con sus periodos de gobierno de 1824 a 1830. Las disputas principales fueron tres: qui�n deb�a ocupar la gubernatura, d�nde deb�a estar la capital del estado y si deb�an convertirse las provincias de Sinaloa y Sonora en estados independientes.

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